domingo, 16 de marzo de 2008

La migración que no vemos. La Crónica

Por: Saúl Arrellano Opinión
Domingo 16 de Marzo de 2008 Hora de publicación: 02:20
En distintos textos y conferencias, la Dra. Rosa María Rubalcava ha sostenido, con entera razón, que el desarrollo social debe pensarse siempre tomando en cuenta dos dimensiones: una, la expresión y distribución territorial de la dinámica demográfica, y la otra, la composición y dinámica de los distintos grupos de población.En ese sentido, vale la pena insistir en lo que se ha venido diciendo desde hace más de 10 años: México está viviendo una acelerada transición demográfica y en este proceso, el envejecimiento de la población es sumamente acelerado y en pocas décadas tendremos igual número de población de adultos mayores que de niños y jóvenes.En esta dimensión se ha avanzado mucho y el CONAPO ha logrado construir proyecciones de altísima confiabilidad en torno a la forma en cómo se articularán y cómo estarán compuestos los distintos grupos de población en el país, de continuar presentándose las tendencias que se han podido constatar con base en la información estadística disponible.Pese a lo anterior, no hemos logrado avanzar en la construcción de información suficiente, ni en términos estadísticos ni en términos comprensivos de lo que implican los movimientos y flujos migratorios que se están dando, no sólo hacia el exterior del país, sino los movimientos de migrantes que se dan dentro del país y que están modificando muchas de las estructuras sociales con alcances que aún desconocemos.Cada año emigran del país más de 550 mil personas. Las tendencias indican que esta suma se mantendrá al menos hasta cerca del 2015. Esta migración es multicausal y responde tanto a factores de expulsión como a factores de atracción en los países receptores de migrantes; aún con ello, debe sostenerse que de acuerdo con el Informe Sobre el Desarrollo Humano 2006-2007, hay evidencia que muestra que el factor económico tiene un peso enorme en la decisión de quienes emigran del país, tanto de manera documentada como indocumentada.A este fenómeno, ya de suyo complejo, debe agregarse la ya mencionada migración interna, y que a ésta poco se ha prestado atención al momento de diseñar políticas para el desarrollo y para la garantía de los derechos humanos, en particular de los grupos más vulnerables de la población que son siempre las niñas, los niños y los adultos mayores.En el año 2000, el porcentaje de población nacional que radicaba en una entidad distinta a la que nació llegó a poco más de 20%; esto es, en nuestro país más de 20 millones de personas se habían movido de su entidad de origen para radicar de manera permanente en otro estado de la República. Debe destacarse que este cambio de residencia se dio en menos de tres décadas; para dimensionar el asunto, es como si en menos de 30 años se hubiese movido toda la población de El Salvador, Guatemala y Costa Rica juntos a otra región, o bien, que poco más de la población de toda la zona metropolitana de la Ciudad de México se mudara de residencia en 30 años. Frente a ello, las dimensiones de política pública; la dotación de servicios y la generación de infraestructura social básica frente a estos cambios de la dinámica poblacional, imponen retos mayores a los gobiernos de todos los órdenes y de todo signo político.A esta migración habría que agregar el drama de la migración temporal; la migración que puede sostenerse, está ahí sí determinada en la inmensa mayoría de los casos por la pobreza y la desigualdad. Poco se han dimensionado públicamente las repercusiones que tiene en la vida, en la salud y en la estabilidad mental de las personas el tener que moverse de manera estacional siguiendo las rutas de las cosechas de las regiones agrícolas más prósperas o bien las rutas de la construcción, a fin de tener un ingreso mínimo, en medio de la explotación y la injusticia laboral para poder subsistir.La parte más oscura y siniestra de estas rutas se encuentra quizá en la generación de condiciones propicias para la explotación de los trabajadores migrantes; para la generación de trabajo infantil; y sobre todo, en el peor de los escenarios, espacios de vulnerabilidad para la comisión de crímenes infames como la trata de personas o la explotación sexual infantil. De acuerdo con estimaciones de UNICEF, cerca de 1.3 millones de niñas y niños en México no pueden ver realizado su derecho a la educación; de acuerdo con otras estimaciones, alrededor de 1.7 millones de jóvenes entre los 14 y los 17 años no estudian ni trabajan. Y de acuerdo con el Informe del Relator Especial de la ONU contra la venta de niños, la prostitución infantil y la trata de personas, elaborado como resultado de su visita a México en 2007, nuestro país es un “campo fértil” para la comisión de delitos de toda índole en contra de la niñez mexicana.Por otra parte, debe considerarse que la migración interestatal implica una intensa dinámica que debe obligar a una evaluación nacional de la infraestructura social básica. CONAPO estima que el número de hogares de México prácticamente se duplicará de aquí al 2025, para pasar de poco más de 25.4 millones en la actualidad, a poco más de 42 millones entre 2020 y 2030.¿En dónde van a vivir esta personas? ¿En dónde podrán construirse nuevas viviendas o adecuarse las existentes para garantizar lo que la Constitución reconoce como derecho de todos, y que es una vivienda digna y decorosa? ¿Con qué recursos y con cuánto dinero contamos para atender la dotación de servicios que este crecimiento acelerado en el número de hogares nos exigirá en esto que bien puede calificarse como el muy próximo corto plazo?Llama la atención, por ejemplo, que el Programa Nacional de Infraestructura que se anunció recientemente por el gobierno federal, no haya considerado, de inicio, la generación de un diagnóstico nacional sobre la situación de la infraestructura social; porque una cosa es lo que INEGI contabiliza como “infraestructura disponible o existente”; y la otra muy distinta es la calidad, el mantenimiento y las condiciones en que esa infraestructura se encuentra.Es de esperarse que en su nueva estructura, INEGI pueda ofrecernos más y mejores datos, con mayor calidad, a fin de poder construir los diagnósticos, pero sobre todo mejores alternativas de solución a los problemas que nos plantea día a día nuestra realidad social.A todo lo anterior debe agregarse finalmente el tema del cambio climático y las afectaciones de los desastres naturales a las estructuras de población del país: los casos de Veracruz, Tabasco y Chiapas el año pasado son emblemáticos en términos de cómo de una semana a otra la infraestructura productiva y social puede ser devastada, con los retos y dilemas que implica para las personas y familias que de un día a otro pierden todo, y se ven obligados a cambiar su lugar de residencia. Este tema no es menor y al parecer, en tanto que no hemos conocido procesos de sistematización de la experiencia en torno a lo que ahí ocurrió, no hemos aprendido suficientemente la lección.La movilidad de las personas parece que es inevitable; si esto es así, ¿por qué no, por las dimensiones territoriales y de población que tenemos, exigimos al Congreso y las autoridades ejecutivas, la construcción de un programa o al menos una estrategia nacional para estudiar y analizar las implicaciones económicas, sociales y culturales de la migración interna? A final de cuentas somos un país pluricultural y lograr la solidaridad, la comprensión y la convivencia entre distintas visiones de la realidad no es un asunto menor, menos aún en un país dividido y fracturado por la desigualdad y la exclusión social que hoy vivimos.Las migraciones internas constituyen esa migración que no vemos y que hoy, en pleno siglo XXI, debemos comenzar a explicar y comprender, en aras de fortalecer nuestra unidad y nuestra identidad nacional.

sarellano@ceidas.org

lunes, 10 de marzo de 2008

En Silao, más empresas pero el bienestar no llega. El Correo

Por: Saúl Arellano





INTRODUCCIÓN:



Silao es uno de los municipios de la entidad que en mayor medida se han beneficiado por la inversión extranjera directa, no sólo en nuestro estado, sino en el país.
En Silao se encuentra una de las plantas armadoras más importantes de la empresa General Motors, la cual ha generado un importante número de empleos y una derrama económica sin precedentes para el municipio.
Asimismo, en el Municipio de Silao está instalado el llamado Puerto Interior, el cual generará una nueva gama de oportunidades para la generación de empleos y oportunidades.
A pesar de ello, el municipio de Silao presenta, de acuerdo con los datos de CONEVAL, altos índices de pobreza, aún cuando el presidente municipal ha negado este hecho, sin presentar ningún estudio o estadísticas sólidas que respalden sus dichos, tal y como consta en la nota publicada el 4 de julio de 2007, firmada por Cayetano Ramírez y publicada por correo .
Así, mientras en Silao se encuentran enormes potencialidades para el desarrollo económico, el desarrollo social se encuentra en abandono, no sólo por el desinterés, sino sobre todo por el desconocimiento de lo que son las políticas sociales y la propia noción del desarrollo humano de parte de las autoridades municipales.

LA POBREZA EN SILAO

De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social, el Municipio de Silao tenía en 2005, 147,123 habitantes, agrupados en cerca de 27 mil hogares.
De esta población, el CONEVAL registró en ese año que el 28.5% se encontraba en situación de pobreza alimentaria, es decir, en la miseria. Esto equivale a 41,194 personas, y no a las 200 familias que el edil, en la citada nota del Correo reconocía como pobres extremos en 2007.
Asimismo, CONEVAL identificó que el 37.7% de la población del municipio se encontraba en pobreza de oportunidades, esto es cerca de 54,500 personas; y que 63.6% de la población se encontraba en condiciones de pobreza de patrimonio (esto es más de 93 mil personas), lo que situaba a Silao en 2005 como uno de los municipios con mayor porcentaje de población en pobreza en la entidad.

LA MARGINACIÓN EN SILAO
A pesar de que el Consejo Nacional de Población (Conapo) ubica a Silao como un municipio de baja marginación, destacan distintos indicadores que bien pueden indicar enormes rezagos sociales: en primer lugar, el Conapo identificó que en 2005 Silao tenía al 10.53% de su población de 15 años y más en situación de analfabetismo; más del 31% de su población mayor de 15 años no había concluido la educación básica, cerca del 10% de las viviendas carecía de drenaje o servicios sanitarios y poco más del 13% de las viviendas carecía de agua entubada.
Asimismo, el Conapo identificó que más del 51% (más de 70 mil personas) de su población vivía con hacinamiento; más del 10% en viviendas con piso de tierra y cerca del 47% de su población económicamente activa percibía ingresos de hasta 2 salarios mínimos.
Por otro lado, las desigualdades al interior del municipio son altas. De las 227 localidades que tiene el municipio, 11 fueron identificadas como de "Muy alta marginación"; 123 con "Alto Grado de Marginación"; y 49 más con "Grado medio de marginación", esto es, 32,830 personas que viven en "Alto" y "Muy Alto Grado de Marginación", más otras 35,240 en grado "Medio de marginación"; sumadas, los datos oficiales muestran que prácticamente la mitad de la población del municipio vive en algún grado de marginación, lo cual es congruente con los datos de pobreza aportados por CONEVAL.

EL DESARROLLO HUMANO

En promedio, Silao presenta un Índice de Desarrollo Humano de 0.7545, en una escala en donde 0 es la peor situación de cumplimiento de los derechos; y 1 representa la situación ideal de cumplimiento.
Este IDH es incluso menor al de un municipio como Jaral del Progreso; y en comparación con otras entidades, Silao se situaría en una posición intermedia al promedio presentado por entidades como Veracruz (IDH de .7573) y Guerrero (IDH de .7390), que ocupan el 3° y 4 peor índice de desarrollo humano en el país.
Comparado a nivel internacional, el IDH de Silao sería similar al de países como Belice o como Sri Lanka.
Asimismo, de acuerdo con los datos de Conapo con respecto a la tasa de mortalidad infantil, en Silao se registró en 2005 una tasa de 21.70 muertes en menores de 1 año, por cada mil nacidos vivos.
Esta tasa, comparada a nivel internacional es similar a la de países como El Salvador, el cual se encuentra en el lugar 101 del Índice del Desarrollo Humano a nivel mundial en 2007.

CONCLUSIONES

Los datos emitidos por los organismos facultados por la Ley para medir y evaluar la pobreza y las políticas sociales en México, desmienten a la posición asumida por la presidencia municipal de Silao en el sentido de que en este municipio sólo hay 200 familias en condiciones de pobreza extrema.
Los Índices del Desarrollo Humano, nacional y municipal, muestran que Silao tiene un grado de desarrollo humano que lo situaría, en la escala internacional, cerca de 40 lugares por debajo de la media nacional.
Silao requiere rápidamente de una revisión de su política social, básicamente orientada a reducir las viviendas con piso de tierra, acceso al agua limpia y prestación de servicios sanitarios y de drenaje, que son los mayormente relacionados con la mortalidad infantil.
En Silao hay altos grados de analfabetismo (por arriba de la media nacional) y un alto porcentaje de personas sin educación básica completa. Urge modificar esas condiciones y generar mayores oportunidades de educación y salud para su población.

domingo, 9 de marzo de 2008

El machismo y la discriminación

Por: Saúl Arellano Opinión
Domingo 9 de Marzo de 2008 Hora de publicación: 01:06
La humanidad conoce en múltiples dimensiones y consecuencias, actitudes que por su irracionalidad, no sólo son difíciles de comprender, sino sobre todo de confrontar y erradicar. El machismo es una de estas formas de actuar funestas y que en su “silencioso” desplegarse en las sociedades ha generado perjuicios de alcances inconmensurables en la vida de millones de mujeres, así como obstáculos a las posibilidades de libertad y desarrollo de muchas sociedades.La Real Academia de la Lengua Española define al machismo como la actitud prepotente de los varones respecto de las mujeres. Aun cuando las definiciones de diccionario resultan siempre limitadas para la comprensión de categorías y fenómenos sociales, en su sencillez, esta definición nos ofrece una amplísima gama de posibilidades para explorar y ayudarnos a entender esta actitud que en México configura uno de los atavismos culturales de más peso y frente al cual tenemos el reto de transformarnos y transformar nuestra realidad social.En esa lógica, vale la pena llevar a cabo asociaciones simples y contrastarlas con la evidencia estadística que nos comienza a ofrecer indicadores que pueden contribuir a fortalecer hipótesis y explicaciones en torno a lo que nos está impidiendo avanzar hacia una sociedad convivencial, justa y con una profunda aspiración al desarrollo y el bienestar colectivos.Una de estas asociaciones está relacionada necesariamente con uno de nuestros mayores saldos: la pobreza. Todos los organismos internacionales nos dan cuenta de que no hay país en el que las mujeres, las niñas y los niños son quienes viven con mayor agudeza la carencia de recursos y la falta de oportunidades para la realización de sus derechos humanos.Uno de los derechos sociales más elementales es sin duda el de la educación; ésta es un derecho habilitante y por lo tanto los Estados deben procurar para todas y todos, el acceso equitativo a una educación de calidad y con oportunidad. En México el promedio de años cursados por hombres y mujeres es todavía desigual, aún y cuando se ha logrado matricular en la enseñanza primaria y buena parte de la secundaria a igual número de niñas y niños.La pregunta obligada es entonces por qué las mujeres continúan recibiendo menos educación. Una de las respuestas es que en definitiva, hacen falta mucho más acciones afirmativas, de todas las autoridades públicas, a fin de garantizar la equidad en ésta y desde luego en todas las esferas de la vida social. Empero, el papel de la sociedad es también fundamental, porque es ahí en donde están enraizadas actitudes machistas y discriminatorias.Al respecto, la Encuesta Nacional sobre Discriminación en México nos ofrece un panorama además de lamentable, aterrador. El 15% de los hombres sostiene que no vale la pena invertir en la educación de las hijas “porque luego se casan”. Esta afirmación, recogida por esta encuesta de 2005, tiene ecos no medievales sino de la era de las cavernas y nos da cuenta de la tremenda ignorancia, machismo e irracionalidad de quienes así piensan. ¿Cómo modificar estas actitudes? ¿Cómo erradicar la enorme violencia que existe en nuestro país en contra de las mujeres? No es menor el hecho que muestra esta misma encuesta: 9% de la población nacional considera que la niñez es el grupo más desprotegido en México, lo que implica tremendas consecuencias en el análisis y el diseño de la política pública. En un artículo del día de ayer publicado por el periódico Excélsior, el Mtro. Mario Luis Fuentes sostiene que las políticas de género deben estar directamente vinculadas con la agenda de las políticas dirigidas a la atención de la niñez, pues sólo de esa manera puede avanzarse hacia la integralidad y el mejoramiento de la calidad de los servicios que se les otorgan y a los que tienen derecho.Por ello debe insistirse en que el machismo se traduce generalmente en actitudes discriminatorias, las cuales pueden tomar tintes incluso monstruosos: uno de cada cuatro hombres le pediría un examen de embarazo a una mujer si ésta le solicitara empleo; y peor aún: uno de cada cuatro mexicanos y mexicanas (destaco a propósito la referencia a la opinión femenina), están de acuerdo con que las mujeres “son violadas sexualmente porque provocan a los hombres”. Hay quienes dicen que los datos no hablan por sí mismos; sin embargo en este caso, no sólo hablan, sino que revelan y claman por una transformación radical de nuestros patrones culturales, sobre todo los relacionados con las justificaciones sociales al maltrato, al abuso y a la violencia en contra de mujeres, niñas y niños.Por ello es importante la actuación de los políticos en esta materia. Y por ello es lamentable que en México, sólo el 3% de las presidencias municipales son ocupadas por mujeres; la presencia de las mujeres sólo rebasa el 30% en 3 congresos locales de nuestro país; sólo Zacatecas y Yucatán son gobernados por mujeres, y la presencia de las mujeres en el Congreso federal, e incluso en el gabinete presidencial, continúa siendo tremendamente minoritaria.Los partidos políticos y los políticos (los hombres), se han llenado la boca en los últimos años hablando y promoviendo la equidad de género. Los hechos los desmienten y los sitúan como mentirosos, pues ha habido oportunidad para legislar y homologar, tal y como lo exigió recientemente la OIT, las leyes nacionales con instrumentos internacionales para garantizar la equidad entre los géneros en distintos ámbitos, y simplemente se ha avanzado con pasos extremadamente lentos.En esa lógica, los partidos políticos nos deben mucho a la sociedad, pues sin duda nuestras posibilidades de desarrollo, de generación de condiciones de equidad y sobre todo, de reducción de las disparidades regionales que hoy vivimos, no podrán mejorarse si antes no logramos construir una sociedad en la que el género, la pertenencia étnica, las preferencias sexuales, la edad o las creencias religiosas no sean motivo de discriminación.Es oprobioso que en las comunidades indígenas más pobres de nuestro país, las mujeres tengan una esperanza de vida de sólo 51 años; eso nos dice el Programa Nacional de Salud 2007-2012, y sobre esto no se hizo un llamado a un debate de proporciones y alcances nacionales como el que exige este dato, de suyo aterrador. No es posible que en nuestro país tengamos una ciudad como el Distrito Federal, con niveles de vida en algunas zonas similares a los de Alemania; y en las regiones indígenas más pobres, una esperanza de vida para las mujeres como en Uganda o Namibia, en África. En ese sentido, es no sólo deseable sino exigible, que los partidos políticos comiencen a tomar decisiones relacionadas con estas otras agendas de lo social.El PRD por ejemplo, podría haber sancionado estatutariamente al señor López y su corifeo, Fernández Noroña, por su actitud machista y misógina en contra de Ruth Zavaleta. El PAN, por ejemplo, tendrá el día de hoy una asamblea nacional en Guanajuato, en donde el gobernador se ha opuesto sistemáticamente a aprobar la ley para garantizar una vida sin violencia contra las mujeres y al cual antes de sancionarlo, se le protege y ayuda. En el PRI, la presidenta del partido debió aprovechar la celebración del pasado 4 de marzo y hacer un deslinde preciso, no sólo con los posibles financiamientos de campañas de parte del narco, sino ante sujetos como Mario Marín a quien honestamente no se entiende cómo el PRI sigue aceptando y protegiendo en sus filas.Los partidos políticos nos deben; pero sobre todo, la sociedad —mayoritariamente los hombres— estamos en deuda en la generación de una cultura de tolerancia, de respeto y de no discriminación. Acabar con el machismo es tarea de todos y es momento de asumirla.

lunes, 3 de marzo de 2008

Salamanca: La catástrofe ecológica. El Correo

Por: Saúl Arellano, Lunes, 03 de Marzo de 2008

La cuestión social en Salamanca

INTRODUCCIÓN

De acuerdo con el Conteo Nacional de Población y Vivienda 2005, Salamanca registró una población de 233,623 personas, distribuidas en un total de 321 localidades.
Debe señalarse que en el caso de Salamanca se presenta un fenómeno de alta dispersión poblacional en muy pequeñas localidades, pues de las 321 señaladas, 302 tienen entre 0 y 999 habitantes; 17 localidades más tienen entre mil y 4, 999 habitantes; 1 tiene poco más de 12 mil personas; y en la cabecera municipal habitan poco más de 143 mil personas.
La distribución por género indica que en Salamanca hay más mujeres que hombres; en total el Conteo de 2005 registró 122,341 mujeres y 111,281 hombres. Por condición de edad, el grupo más numeroso es el de las niñas, niños y adolescentes pues hay más de 94 mil personas en el rango de los 0 a los 19 años; esto es, poco más de un tercio de la población se encuentra en ese grupo de edad; aún con ello, la edad mediana del municipio es ya de 25 años, lo que indica una rápida transición demográfica orientada hacia una población adulta cada vez mayor.
Asimismo, debe señalarse que en Salamanca se presenta una dinámica demográfica en la que la mayoría de las mujeres tienen hijos a edades tempranas, pues de las 93,520 mujeres de 12 años y más, sólo 29,366 reportaron no tener ningún hijo.


LA POBREZA EN SALAMANCA


De acuerdo con el CONEVAL, en 2005 el 15.9% de la población de Salamanca vivía en condiciones de pobreza alimentaria; esto es, 37,146 personas. Al respecto, debe puntualizarse que de acuerdo con UNICEF, hay una constante en el país en la que aproximadamente 60% del total de los pobres son niñas, niños o adolescentes; en esa lógica, de estos pobres, 22, 287 menores de 18 años estarían viviendo condiciones de hambre en Salamanca.
Asimismo, debe destacarse que de acuerdo con CONEVAL, 48% de la población se encontraba en pobreza de patrimonio, esto es 112, 139 personas, cifra cercana a la mitad de la población de la cabecera municipal, y mayor a la población de un municipio como Salvatierra.


LA MARGINACIÓN


Salamanca es de acuerdo con Conapo un municipio con un grado de marginación bajo (a diferencia de León, Celaya o Irapuato, cuyo nivel de marginación es "muy bajo").
Debe señalarse que a pesar de lo anterior, al igual que en el país y en el estado las desigualdades en Salamanca están a la orden del día. Del total de localidades, en el Índice de Marginación de Conapo 2005, 14 estaban ubicadas como de "Muy alta marginación" y 73 en "Alto Grado de marginación".
En las primeras 14 se ubicaban 885 personas, y en las 73 restantes 19,484. Asimismo, Conapo identificó 52 localidades con "Grado Medio" de marginación, en las que se ubicaban 21,681 personas.
Sin duda, estos datos representan en sí mismos un enorme reto a la administración pública municipal y estatal pues dotarlos de los servicios sociales básicos de los que carecen requieren de estrategias inteligentes y de alta eficacia para avanzar rápidamente en la solución de las necesidades de las 42 mil personas ubicadas en estas localidades.
Estos niveles de marginación implican, por ejemplo, que en Salamanca 49.32% de la población no ha concluido la educación secundaria; 42.5% de la población ocupada percibía hasta dos salarios mínimos y que 1 de cada 3 habitantes vivía en condiciones de hacinamiento.


EL DESARROLLO HUMANO


De acuerdo con el Índice de Desarrollo Humano Municipal, ajustado a 2006, Salamanca tiene un IDH de .7886, semejante al que se tiene en spromedio en Venezuela. Asimismo, en Salamanca, de acuerdo con el Índice de Rezago Social, 9.10% de las viviendas no contaban con sanitario o excusado (más de 4 mil viviendas) y 8.57% no disponía de servicios de drenaje (más de 21 mil personas).


LA CUESTIÓN ECOLÓGICA


Uno de los temas ineludibles en el análisis social de Salamanca es el relativo al medio ambiente. En otros artículos (publicados en el diario La Crónica ), he denunciado estos hechos y en el periódico Excélsior se han consignado las constantes críticas tanto al gobierno federal como al local en esta materia.
Salamanca es hoy, lamentablemente, la ciudad más contaminada de México y una de las de mayor contaminación en el continente.
De acuerdo con la nota de Marcela Turati, del miércoles 26 de septiembre de 2007, Salamanca registra una concentración atmosférica de dióxido de azufre del doble a las registradas en el Distrito Federal; y de acuerdo con el documento, que a pesar de las constantes críticas de Excelsior , no fue dado a conocer en Guanajuato, Salamanca, diagnóstico y alternativas de solución, elaborado por Semarnat, la ciudad de Salamanca puede ser catalogada como una "ciudad-veneno", con la complacencia de las autoridades.
A las condiciones de contaminación atmosférica hay que agregar todos los vertederos tóxicos que se arrojan al río Lerma, los cuales, junto con el drenaje que va directo al ío, han contribuido a convertirlo, de la cuenca más larga del país, al "drenaje" más extenso de México.


CONCLUSIONES


En Salamanca se perciben datos que muestran cómo a medida en que desciende la densidad poblacional, los problemas de pobreza y desigualdad se van haciendo más agudos, agravados con otros problemas sociales como la crisis ecológica que vive el municipio.
Es urgente que en Salamanca se desarrolle una nueva política social en la que se pueda plantear una estrecha vinculación entre el desarrollo humano y el desarrollo sustentable, a fin de construir un modelo que sea incluso extrapolable a todos los municipios de la entidad.
Será indispensable generar una nueva política de dotación de servicios sociales, que pueda tomar en cuenta la dispersión poblacional, y las características particulares de las localidades con baja densidad poblacional.
Salamanca requiere de una nueva política de transparencia a nivel local, que permita dar cuenta a la ciudadanía de los mecanismos de intervención federal y estatal, para garantizar la salud de sus habitantes y detener la crisis ecológica que afecta a la población.
Es urgente una nueva actitud ética y profesional de las autoridades para asumir la responsabilidad de llevar a cabo estudios serios sobre la salud y sobre las repercusiones de la contaminación en la población más pobre y vulnerable, a fin de garantizar en lo inmediato sus derechos económicos, ambientales, sociales y culturales.

domingo, 2 de marzo de 2008

Salvar la Vida de los Niños. La Crónica

Por: Saúl Arellano Opinión
Domingo 2 de Marzo de 2008 Hora de publicación: 01:16
La pobreza puede ser asesina en muchos casos. Lo es, cuando priva a las personas de acceso a los servicios esenciales para realizar sus derechos más básicos: la salud, la alimentación y la educación. Lo es además, cuando quienes están privados del cumplimiento de estos derechos son niñas y niños, y más aún cuando no han cumplido los cinco años de edad.Uno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio consiste en reducir en dos terceras partes la mortalidad infantil en el año 2015. Al respecto es preciso señalar que a pesar de los progresos que se han logrados, éstos serán insuficientes a escala global para cumplir la meta que el mundo se fijó a sí mismo.¿Cuánto vale una vida? Esta es la pregunta con la que abre el informe sobre el Estado Mundial de la Infancia 2008, dedicado a la supervivencia infantil. Aun cuando el planteamiento de UNICEF en este informe se centra en mostrar cómo la protección de la vida de los niños es invaluable, a ello deben agregarse dos precisiones.La primera es relativa a mi afirmación de que la pobreza puede ser asesina. Planteado así, en abstracto, pudiera llegar a pensarse que la pobreza es un mal inevitable; quizá hasta una prueba divina o incluso una parte sistémica del funcionamiento natural de los mercados. A estas visiones habría que contraponer la afirmación de que en el fondo la pobreza tiene responsables, y en ese sentido, la pobreza puede ser superada o al menos aun en las posiciones más conservadoras, profundamente atemperada.La segunda precisión que debe realizarse consiste en afirmar que ante la pregunta de ¿cuánto vale una vida?, en todo el mundo los gobiernos se han encargado, si no de ponerle precio, sí de regatear y anteponer prioridades de gasto que antes que pugnar por el bienestar y los derechos humanos, auspician y alientan ámbitos de la política y la economía como la compra-venta de armas y los gastos relacionados con la industria militar y la llamada “seguridad global”.Algunos datos extraídos del “Small Arms Survey, 2007” sirven para dar una idea de las dimensiones que implican mis afirmaciones: sólo la población civil en 2006 era propietaria de más de 650 millones de armas; 270 millones de ellas ubicadas en los Estados Unidos de Norteamérica, lo que da un promedio aproximado de 90 armas por cada 100 personas en ese país. Cada año se producen en el mundo entre 530 y 570 mil fusiles de asalto, más del 60% ubicados en los países en desarrollo.Lo anterior, se traduce sin duda en un tema paradójico pues si se compara el gasto destinado como porcentaje del PIB, aún son muchos los países que continúan destinando un mayor gasto al capítulo de la “defensa”, que al de la salud o la educación. Como resultado es lamentable que en todo el planeta el 11% del PIB se destine a los gastos militares, y que sólo el 5% a gastos en educación. Visto por regiones, sólo en América Latina y los países desarrollados el porcentaje del PIB destinado a la educación es comparable o mayor al gasto en defensa; y debe decirse que aún así es insuficiente.Los datos que se presentan tienen como finalidad sostener una idea: las muertes de niñas y niños por causas prevenibles no tienen ninguna justificación en un mundo en el que se destinan miles de millones de dólares para armar ejércitos, y en el siglo XXI, incluso a millones de civiles que, como se muestra en el Small Arms Survey, rebasan los 500 millones.Cada año, desde 1960 hasta ahora, han muerto en todo el planeta más de 10 millones de niñas y niños, la mayoría de ellos en los países más pobres. Esto significa que en sólo 40 años han muerto más de 50 millones de niñas y niños que pudieron haberse salvado de haber existido vacunas, centros de salud, alimentos, médicos o preparación suficiente para las mujeres a fin de que puedan cuidar, hidratar o alimentar adecuadamente a sus hijos e hijas. A lo anterior debe agregarse que cada año mueren también cerca de 500 mil mujeres en el parto o por complicaciones generadas durante el nacimiento. Muertes todas prevenibles y por lo tanto evitables, más de la mitad de ellas relacionadas con la malnutrición y la ausencia de capacidades para garantizar a las niñas y niños al menos de seis meses de amamantamiento exclusivo.El Estado Mundial de la Infancia nos dice que la mortalidad infantil en esa etapa de la vida es un indicador importante del desarrollo de los países, pero sobre todo, una evidencia certera de sus prioridades y valores. Esta es sin duda una de las declaraciones más importantes del Estado Mundial de la Infancia 2008, pues hace énfasis en la convicción exigible a los Estados de establecer medidas para asumir la responsabilidad y el compromiso ineludible de garantizar el cumplimiento universal e integral de los derechos de los niños.No hay ningún argumento ético que permita justificar el estratosférico gasto mundial que hay en armas y defensa, frente al regateo y la limitación permanente que hay siempre que se exigen mayores presupuestos y acciones en pro de construir un mundo apropiado para la niñez.No hay nada que pueda ser considerado más importante para una sociedad que cuidar de sus niños; las posibilidades de la convivencia, de la solidaridad, de la responsabilidad y de respeto a la diferencia sólo pueden construirse en la medida en que una sociedad garantiza de manera plena los derechos de sus grupos más vulnerables y en particular de las niñas, los niños y los adolescentes.En México es urgente redefinir nuestra política de atención a la niñez. Después del lamentable fracaso del Consejo Nacional de Atención a la Infancia y la Adolescencia (COIA), creado por la anterior administración, aún no se ha reconstruido ninguna propuesta de alcances mayores que permita reconducir una política nacional de alcances nacionales y que permita avanzar de manera mucho más rápida en la protección y el cumplimiento de los derechos de la niñez en nuestro país.No sabemos en esta administración quién integra al COIA o siquiera si sigue operando; no sabemos qué instancia es la responsable de dar seguimiento y de coordinar las acciones para cumplir los derechos de la niñez; no se sabe de los progresos o de las metas planteadas en torno a las Recomendaciones del Alto Comisionado para los Derechos Humanos entregadas en 2006 al Estado mexicano.Aun cuando hemos logrado avanzar trechos importantes, el desafío que tenemos enfrente para consolidar una política de atención y cumplimiento de los derechos de los niños sigue siendo enorme. La violencia contra los niños y las niñas continúa generando muertes, accidentes y daños psicológicos graves para su desarrollo; el deterioro del medio ambiente sigue creciendo y amenaza el presente y el futuro de miles, quizá de millones de niñas y niños; las enfermedades prevenibles persisten y los brotes de dengue, paludismo y otros padecimientos amenazan constantemente la seguridad de las comunidades y pueblos más pobresHoy tenemos no sólo el reto sino la oportunidad de construir los acuerdos que son necesarios para lograr que la infancia en México pueda vivir con dignidad y que pueda tener esperanza en el futuro. Tenemos que avanzar en la generación de equidad y en la reducción de las disparidades regionales; empero, nuestro reto más urgente de hoy es sin duda alguna, evitar que la pobreza en nuestro país, siga convirtiéndose en asesina, en particular de los más frágiles y vulnerables, sobre todo, cuando podemos y tenemos con que evitarlo.