domingo, 30 de marzo de 2008

Defender a la UNAM. La Crónica

Por: Saúl Arellano Opinión
Domingo 30 de Marzo de 2008 Hora de publicación: 02:48
http://www.cronica.com.mx/nota.php?id_nota=354473

La Universidad Nacional Autónoma de México es mucho más que lo que sus detractores pretender hacer ver. Constituye no sólo la Universidad con mayor oferta educativa del país, sino el mayor centro de generación de cultura, conocimiento, desarrollo científico y tecnológico, así como producción editorial, difusión y extensión universitaria en el país.La UNAM logró, después de la huelga de 1999, recuperarse y reposicionarse a la vanguardia del conocimiento, no sólo en México sino a nivel internacional, para llegar a ocupar uno de los 100 mejores lugares en el mundo, y ser la mejor universidad de Iberoamérica, aún por arriba de las calificaciones obtenidas por las universidades españolas, argentinas, brasileñas y chilenas.La noción de lo que es una “Universidad” apela en sus raíces a un concepto mayor: el de la universalidad. En una universidad existen “Facultades” porque en ellas se enseñan las distintas ramas del saber que aspiran, nada menos que a construir conocimiento, a generar propuestas para el saber y el desarrollo tecnológico.Las primeras universidades surgieron en el ya lejano siglo XII de nuestra era. Surgen no sólo como producto del crecimiento de las primeras ciudades burguesas y las concentraciones urbanas que comenzaron a surgir en aquel entonces, sino también para romper con el monopolio del conocimiento que se concentraba en los grandes monasterios y bibliotecas medievales en los cuales se prohibía la enseñanza de todas aquellas nuevas disciplinas que estaban minando el saber “autorizado” por la Iglesia católica y el poder de Roma.En efecto, en el siglo XII los estudios sobre óptica, matemáticas, física, astronomía, medicina y sobre todo nuevas perspectivas generadas desde la filosofía, comenzaron a cuestionar las estructuras de poder y de conocimiento del medioevo, y por ello fue necesario generar espacios que, alejados de las distintas órdenes religiosas, pudieran comenzar a construir nuevos espacios para el “desarrollo de la razón”. Sorprende todavía pensar en cómo las primeras “vistas” a la luna, hechas a través de los nuevos “catalejos” y otros instrumentos desarrollados por la óptica, sorprendían a los medievales y los hacían sospechar de que el orden descrito por las Escrituras y la “filosofía oficial” de la época (basada en Aristóteles a través del tamiz de Santo Tomás, Averroes y Avicena), podía ser cuestionado.Las universidades surgen pues, desde una perspectiva, todavía no explícitamente planteada, que tenía en su base el ideal de libertad, de universalidad y de plena autonomía del conocimiento. Para corroborarlo sólo basta con revisar los intensos debates que comenzaron a surgir en torno a qué hacer cuando la razón no estaba en armonía o completamente de acuerdo con la fe. Las respuestas, además de una profundidad estética y teológica, nos alcanzan y sorprenden por su poderío y audacia intelectual.La historia de nuestra Universidad Nacional está inserta sin duda alguna en esta tradición. Por ello su lema: “Por mi raza hablará el espíritu”. Espíritu universal habría que agregar, porque así es como era concebido por el maestro Vasconcelos.Hoy nuestra Universidad está siendo una vez más atacada por voces que desde posiciones de un autoritarismo sorprendente, pretenden cancelar un proyecto que por sus dimensiones y alcances no sólo debe ser mantenido, sino ampliado y fortalecido con más recursos, con más infraestructura y con más capacidades para continuar dándole a México todo lo que la Universidad ha sido capaz de construir y aportar a lo largo de ya varios siglos de tradición e historia.La UNAM tiene además una enorme relevancia porque es, además del gran centro de producción de saber, un modelo para la inclusión y la cohesión social. Un proyecto de la envergadura de la UNAM implica tener una profunda noción de patria y un proyecto de largo alcance para el Estado nacional. La Universidad no sólo es una escuela, se trata de un espacio para la convivencia, la movilidad social, y para formar a formadores de nación, capaces de comprender la complejidad y la diversidad que nos caracteriza.Me atrevo a afirmar que en pocos lugares como en la UNAM hay tanto lugar para el debate libre de las ideas; para la convivencia respetuosa de la diversidad y para la comprensión de la complejidad en que hoy vivimos.Por ello la Universidad Nacional debe ser protegida y fortalecida; porque el modelo de país que implica un esfuerzo de estas magnitudes constituye una alternativa a las condiciones de división, encono y fractura del tejido social que se puede percibir sobre todo en la terrible pobreza y la oprobiosa desigualdad que campean en todo el país.Un señor de nombre Carlos Mota escribió hace poco en el periódico Milenio, un artículo titulado “¿Quién quiere estudiar filosofía en la UNAM?”. Y que conste que le doy el nombre de artículo por generosidad, porque el escrito parece más bien una diatriba escrita por encargo.En el citado texto, además de considerar que los estudiantes de la UNAM son tontos (se le quedaban viendo en una conferencia con cara de “no entiendo nada”, escribe jocosamente en su panfleto), el señor Mota sostiene que la mentalidad de quienes egresamos de la Facultad de Ciencias Políticas o de la de Filosofía, tiene como objetivo “destruir al mundo” y no construirlo con base en la productividad, la generación de valor agregado y una actitud emprendedora.El señor Mota, entre otras estulticias, argumenta que ha visto a dentistas convertirse en publi-relacionistas (me imagino que después de leer a Og Mandino o a Carlos Cuauhtémoc Sánchez), pero que nunca ha visto esta “transmutación milagrosa” de un filósofo o un politólogo de la UNAM. Habría que esperar, por los demás, que esto nunca suceda.Lo que hay que decir es que si este señor dicta sus conferencias del mismo modo en que escribe, es comprensible que los estudiantes, no sólo de la UNAM, sino de cualquier aula en la que la inteligencia esté presente, no le entiendan nada. Esto es así, porque lo que sostiene este señor es de una intolerancia y de una ignorancia digna de un talibán o de un monje necio de la Edad Media.En la lógica del señor Mota y de quienes como él piensan, sólo aquellos que tienen como objeto y misión de vida tener un changarro, son dignos de ser considerados como útiles a la sociedad. En su visión, Octavio Paz, Carlos Fuentes, Alfonso Reyes, Ramón Xirau, Diego Rivera, y toda la pléyade de grandes artistas, filósofos, poetas, e incluso la comunidad científica, constituyen una rémora que debería extirparse del país antes de que terminen de sumirnos en el más oscuro de los mundos.El señor Mota y quienes piensan como él se equivocan. El mercado y la economía no sin fines en sí mismos; son medios para el desarrollo social y humano. Se equivoca porque hoy tenemos lo que muchos filósofos nos advierten: cada vez más “especialistas idiotas” que saben cada vez más de cada vez menos. La ciencia, la tecnología y el mercado nos pueden ayudar a construir un mejor mundo, no hay duda; empero, la claridad moral y el sentido de la vida no han provenido jamás del mundo del dinero y hoy sería prácticamente imposible obtenerlos en el piso de remates de la Bolsa Mexicana de Valores.La UNAM no es un campo de “guerrilleros”; la UNAM no es un lastre al desarrollo nacional y mucho menos es una institución ineficiente o inútil. La UNAM es uno de los espacios en que la humanidad hoy tiene uno de sus patrimonios culturales y constituye, hay que insistir en ello, un modelo para la cohesión, la solidaridad y la tolerancia. Por ello, a pesar de muchos, la UNAM continuará defendiendo el derecho de todos a que “por nuestra raza, siga hablando el espíritu universal”.
sarellano@ceidas.org

lunes, 24 de marzo de 2008

Valle de Santiago, nivel educativo como en Chiapas

Por: Saúl Arellano, Lunes, 24 de Marzo de 2008

http://www.correo-gto.com.mx/notas.asp?id=62433



Escolaridad como en Chiapas y pobreza como en Oaxaca



INTRODUCCIÓN:



Valle de Santiago es la séptima ciudad con mayor población en la entidad, sólo después de León, Irapuato, Celaya, Salamanca, Silao y Guanajuato. En el año 2005 INEGI calculó una población de 127,945 personas, de las cuales, 62,121 vivían en la cabecera municipal, y el resto, más del 50% en localidades en el ámbito rural.
Al igual que en San Miguel de Allende, en Valle de Santiago se presenta una alta dispersión poblacional pues de sus 184 localidades, sólo Rincón de Parangueo rebasa los 2 mil habitantes; y únicamente 4 más rebasan los mil 500 habitantes: San Jerónimo de Araceo (1987 habitantes); Magdalena de Araceo (1,774habitantes); Charco de Pantoja (1,732 habitantes) y; Las Jícamas (1,686 habitantes).

LA POBREZA
De acuerdo con el Coneval, en 2005 había en Valle de Santiago un total de 30,067 personas en pobreza alimentaria, es decir en la miseria, esto equivale a casi 1 de cada 4 habitantes del municipio.
Asimismo, 33.4% de la población se encontraba en pobreza de capacidades, esto es 42,733 personas que aún destinando todo su ingreso, no podrían satisfacer sus necesidades de alimentación, salud y educación; y finalmente, el CONEVAL muestra que en el municipio en 2005, 78,814 personas vivían en pobreza de patrimonio, esto es más de la mitad de la población en algún grado de pobreza; esto implica que en Valle de Santiago hay tantos pobres como la población total del municipio de Abasolo.
Aún con lo anterior, Valle de Santiago está catalogado como un municipio con un Rezago Social "Bajo", debido básicamente al promedio que se logra equilibrar debido a las mejores condiciones de vida de la cabecera municipal frente a las localidades rurales.

LA MARGINACIÓN

De las 184 localidades de Valle de Santiago, 5 son de "Muy Alto Grado de Marginación"; 76 de "Alto grado de marginación" y 59 de nivel "medio de marginación". Esto implica que en este municipio, al menos 47,870 personas viven en algún grado de marginación. Esto es equivalente a la población total de municipios como Villagrán o Moroleón.
Estos niveles de marginación implican que el 14.9% de las viviendas del municipios no cuentan con drenaje ni servicio sanitario; que el 44.9% de los habitantes de las viviendas del estado vivan en algún grado de hacinamiento y que el 9.53% de las viviendas aún cuenten con piso de tierra.
De los indicadores de marginación presentados por Conapo para el año 2005, destaca que cerca del 58% de la población ocupada percibía en ese año menos hasta dos salarios mínimos, lo que es congruente con los datos de pobreza presentados para el municipio.
Debe destacarse además que en el sitio electrónico de la Presidencia Municipal siguen apareciendo datos de marginación con base en el Censo del 2000, por lo que sería importante que el Ayuntamiento pueda actualizarlos con la información ya disponible a 2005.

EL DESARROLLO HUMANO

De acuerdo con el PNUD, Valle de Santiago tiene un Índice de Desarrollo Humano de .7475, similar al de un país como Irán, y ligeramente por debajo de Turquía. Este índice implica que en el municipio se tiene una escolaridad promedio de 6.13 grados, muy por debajo de los 8.1 grados promedio alcanzados a nivel nacional, y semejante al promedio registrado en el estado de Chiapas, el más pobre del país y también la entidad con menor promedio de escolaridad en México.
Esto explica por qué en Valle de Santiago se tiene un porcentaje de población mayor de 15 años analfabeta de 12.7%; un 38.7% de población de 15 años y más que no ha concluido la primaria, y un 66.4% de la población mayor de 15 años que no ha concluido la secundaria.
Asimismo, 8.20% de la población entre 6 y 14 años no asiste a la escuela, y 11, 841 personas no contaban en 2005 con ningún grado de escolaridad.

Asimismo, en Valle de Santiago la tasa de mortalidad infantil registrada en 2005 fue de 22.80 muertes de niños menores de 1 año por cada mil nacidos vivos.
Esta tasa es ligeramente superior a la de países pobres como El Salvador (22 muertes por cada mil nacidos vivos); y ligeramente inferior a la de Filipinas (23 muertes por cada mil nacidos vivos).
Finalmente debe destacarse que Valle de Santiago presenta un indicador de .5559 (en una escala donde 0 es el peor valor y 1 el valor máximo) en el Índice de Desarrollo Municipal Básico elaborado por el INAFED, lo que lo situaría en el lugar 880 entre los más de 2,400 municipios del país, lugar nada halagador si se considera que Valle de Santiago forma parte del grupo de las 78 ciudades identificadas como de densidad de población "media" por el Conapo, y que incluye a aquellas que cuentan con más de 100 mil habitantes y menos de 1 millón.

CONCLUSIONES

Valle de Santiago presenta indicadores preocupantes de rezago en materia de pobreza, marginación y acceso a servicios de salud. Esto debe obligar al municipio y al estado a plantear una nueva estrategia de desarrollo que se centre en el cumplimiento de los derechos humanos de los niños, las niñas y las mujeres.
El sitio de internet del Ayuntamiento cuenta con una paupérrima cantidad y calidad de información. Es indispensable que se actualice y que se reparen los enlaces al texto del Primer Informe de Gobierno, a fin de contrastar y evaluar adecuadamente los resultados que está presentando la administración.
Uno de los temas no abordados es la deforestación y el deterioro ecológico de los entornos de Valle de Santiago, sobre todo en el " Corredor de las 7 luminarias".

¡Es la locura! La Crónica

Por: Saúl Arellano Opinión
http://www.cronica.com.mx/nota.php?id_nota=353328
Domingo 23 de Marzo de 2008 Hora de publicación: 01:50

Si había una duda de que los partidos políticos nacionales atraviesan por una severa crisis, esta semana se han despejado todas y queda claro que en México la ciudadanía se encuentra secuestrada por un grupo de pandillas que han desvirtuado la naturaleza, no sólo de los partidos en general, sino del propio régimen democrático y el orden constitucional en que debiéramos vivir.Al respecto vale la pena preguntarse, ¿hay algún punto de inflexión en nuestra historia reciente que nos dé claridad de en cuándo y dónde comenzó esta descomposición? Mirar al pasado es siempre necesario, más aún si lo que se busca son las rutas que hemos extraviado y las rutas que no debemos volver a andar.Foucault nos advierte, sin embargo, que indagar en el pasado puede verse en dos niveles; uno, el de las grandes continuidades; éste permite analizar periodos históricos de larga duración, pero en el fondo reproduce una visión lineal del tiempo y de la propia historia; el segundo nivel de análisis por el contrario, pone énfasis en las rupturas, en los momentos en que “el cemento social” como le llama Elster, se fisura y da origen a algo nuevo, nunca necesariamente mejor que aquello de lo que se separa; esta visión, sin duda, nos permite alertarnos de posibles regresiones y de posibles atentados en contra de lo que se aspira en una sociedad con vocación democrática.En la construcción de la “radiografía de estas fisuras” no hay que ir muy lejos. Hace 14 años, el 1º de enero de 1994, el país se vio cimbrado por la irrupción de una nueva guerrilla, que le declaró la guerra al Estado Mexicano y que más allá de los acuerdos o simpatías con que pueda contar el sub-comandante Marcos, nadie puede regatearle al movimiento zapatista el hecho de haber hecho evidente la tremenda desigualdad en la que viven las personas indígenas y que aún hoy en municipios de Chiapas, Guerrero y Oaxaca, por citar los casos más graves, viven con niveles de desarrollo humano similares a los de los países más pobres del mundo, ubicados en el África Negra.Hace exactamente 14 años, nos enteramos también del que constituye quizá, uno de los crímenes políticos más vergonzosos de los últimos 80 años en nuestro país. Luis Donaldo Colosio, candidato presidencial del PRI, cayó abatido por un balazo en la cabeza; asesinato cobarde que continúa impune y que más nos valdría, como sociedad, esclarecerlo.Muchos argumentan que su asesinato se debe al clima de inestabilidad económica que ya se percibía; sin embargo, las “inestabilidades” no jalan el gatillo. Para ello se necesitan asesinos, entrenados para matar a sangre fría; se necesita el arma, recursos, pero sobre todo, se necesita la capacidad para salir impune. La teoría del “loco solitario” nadie puede asumirla como una explicación creíble, y para muchos que en aquella época acudíamos a la universidad, siempre nos quedó la sensación de que, desde entonces, todo comenzó a venirse abajo. En efecto, meses después vino el asesinato de José Francisco Ruiz Massieu (su hermano se suicidaría en circunstancias sospechosas años más tarde) y para rematar, el famoso “error de diciembre” que de un día para otro dejó en la pobreza a más del 60% de la población nacional.El ex presidente Carlos Salinas argumentó que la “nomenklatura” había fraguado un enorme complot para apoderarse de México. A pesar de sus detractores y de los errores que se cometieron en su administración (la inmensa corrupción sobre todo), en este punto todo indica a la luz de los años, que el ex presidente Salinas tenía y tiene razón.En filosofía existe un principio denominado “La navaja de Ockham”, el cual consiste en afirmar que la explicación más simple es la que se aproxima más a la verdad; argumento similar al de Marco Aurelio, quien apelaba siempre al “principio de la Simplicidad”. Si se aplica al caso del asesinato de Colosio, no es difícil deducir que fueron las aristocracias tradicionales quienes tenían la capacidad de fraguar un crimen de tal magnitud. Las preguntas claves son ante un caso así ¿quién se benefició? ¿Quién tenía el poder de cubrir el crimen? ¿Quién tuvo el poder de controlar los daños del asesinato y quiénes terminaron obteniendo los mayores beneficios?A partir de entonces, el PRI quedó literalmente en la orfandad, acrecentada por la “sana distancia” autoimpuesta por el ex presidente Zedillo. El PAN, el gran ganador de la conmoción, comenzó a obtener mayores espacios (no debe olvidarse que la elección de Fox como gobernador de Guanajuato fue en mayo de 2005), y el PRD comenzó a tener avances relevantes, quizá el más importante, el triunfo del ingeniero Cárdenas como primer Jefe de Gobierno electo en el Distrito Federal.En este contexto, los partidos no aprendieron nada. La reforma electoral de 1996 que permitió la plena ciudadanización del IFE, terminó en un todavía no suficientemente explorado acuerdo de cúpulas, que culminó con la premiación de varios de los entonces consejeros electorales con cargos de elección, sobre todo en Acción Nacional, en donde los casos más vergonzosos son los de Santiago Creel, y Juan Molinar, ambos supuestos “próceres de la democracia” que terminaron su “aventura ciudadana” vinculándose a lo peor del panismo, representado en el llamado “Yunque”.Hoy, después de la “borrachera” de ineptitud, corrupción e intolerancia del foxismo, nos encontramos en un marasmo de confusiones frente a las cuales más valdría tomar muchas precauciones y actuar, todos los políticos, con suma prudencia, aunque lamentablemente está a todas vistas claro que ésta no se encuentra en el catálogo de sus virtudes.Hoy los partidos políticos representan lo peor en las percepciones ciudadanas: corrupción, ineficacia, mentiras, engaños, abusos, impunidad, enriquecimiento ilícito o al menos inexplicable, abuso de poder, entre otras infamias que pueden formar parte de cualquier catálogo descriptivo del hampa y el crimen organizado.El “marranero” que presenciamos esta semana en el PRD y el enconado pleito en el Partido Alternativa, no son sino el reflejo de lo que los políticos son. Es obvio que hay excepciones y políticos realmente profesionales; empero, el problema se encuentra en que la clase política en su conjunto está hoy sometida a los intereses de los particulares. Quien lo dude puede llevar a cabo una investigación simple por el Registro Público de la Propiedad en las entidades y revisar quiénes son los dueños, simplemente por tomar un caso, de las constructoras autorizadas para desarrollar obra pública en entidades y municipios. El resultado más allá de ser indignante, en realidad no debería sorprender a nadie.Hoy vivimos un escándalo político de proporciones mayores en el segundo partido en importancia en la Cámara de Diputados; hoy vemos que grupos de jóvenes se agreden y dan muestras tremendas de discriminación e intolerancia; hoy quienes defienden la reforma energética parecieran formar parte del negocio; hoy la pobreza y la desigualdad sigue abrumándonos terriblemente; hoy, el señor López Obrador, víctima de su propio fanatismo y personalidad mesiánica, hace llamados a la violencia si los ciudadanos no estamos de acuerdo con su visión de país; y hoy, simplemente tenemos un país fracturado y que parece encaminarse no a otro lado, sino a emprender o quizá hasta a acelerar, esto que puede llamarse la marcha de los locos.“A un régimen político se le puede juzgar por el ‘ritmo’ que imprime a todo el pueblo”, nos dice María Zambrano. Nuestro régimen hoy nos tiene sumidos en la miseria, la confusión y la vorágine. No hay duda de que nos corresponde a los ciudadanos de hoy juzgarlos.
sarellano@ceidas.org

lunes, 17 de marzo de 2008

San Miguel de Allende, un ejemplo del desarrollo pobre

Por: Saúl Arellano, Lunes, 17 de Marzo de 2008
http://www.correo-gto.com.mx/notas.asp?id=61832

Viaje al centro de la desigualdad (La cuestión social en San Miguel de Allende)

INTRODUCCIÓN:

San Miguel de Allende es una de las ciudades de mayor belleza y calidez del estado de Guanajuato y de nuestro país. A pesar de ello, enfrenta distintos retos para lograr consolidarse como un municipio de alto desarrollo humano y en el que la desigualdad se reduzca.
Uno de los retos a los que se enfrenta San Miguel, al igual que todos los municipios de la entidad, es a la generación de información de calidad en materia de desarrollo social.
El sitio de internet del gobierno municipal no cuenta con ninguna información de utilidad sobre el tema, excepto la imagen y los teléfonos del titular del área, quien por cierto, nunca pudo (¿o no quiso?) tomar la llamada para realizar una entrevista y tratar el tema de esta columna.
Uno de los datos más interesantes en San Miguel de Allende es el relativo a su población indígena. De acuerdo con datos del gobierno del estado, de las 33,707 personas pertenecientes a comunidades indígenas de la entidad, 8,806 vivían en el año 2000 en 23 localidades rurales de San Miguel de Allende, lo que lo convierte en el segundo municipio con mayor población indígena del estado, sólo después de Tierra Blanca.

LA POBREZA EN SAN MIGUEL

Las cifras oficiales muestran que en 2005, de los 139,297 habitantes del municipio, 39,700 vivían en condición de pobreza alimentaria, esto es, el 28.5% de su población total; 52, 500 personas vivían en pobreza de capacidades, esto es, el 37.7% de su población; y 86,782 personas en condiciones de pobreza de patrimonio, esto es, el 62.3% de la población del municipio.
Para dimensionar el problema debe comentarse que sólo entidades como Guerrero, Chiapas y Oaxaca presentan porcentajes por arriba de 60% de su población en condiciones de pobreza de patrimonio.

LA MARGINACIÓN

En Guanajuato sólo hay 5 municipios que rebasaban en 2005 las 300 localidades. San Miguel es uno de ellos, lo cual habla de la enorme dispersión poblacional que tiene.
En efecto, de sus 328 localidades, 38 son de Muy Alta Marginación; 218 de Alta Marginación y 29 de Marginación Media.
En ese sentido, debe destacarse que la población de San Miguel de Allende es todavía predominantemente rural, pues en la cabecera municipal habitaban en 2005, de acuerdo con el Índice de Rezago Social del CONEVAL, 62,034 personas, mientras que en sus localidades vivían 77,203 personas.
El mayor reto para San Miguel se encuentra en que de las 328 localidades con que cuenta, sólo 6 rebasan los mil habitantes, lo que exige una enorme capacidad del gobierno para lograr abatir los indicadores de rezago y marginación del municipio.
En términos de población, esto indica que en 2005 San Miguel tenía a 58 mil personas viviendo con Alto o Muy Alto grado de marginación, esto es, cerca del 40% de la población total municipal.
A ello hay que agregarle las cerca de 11, 800 personas viviendo en un grado de marginación medio, por lo que puede sostenerse que en San Miguel la mitad de su población vivía en 2005 en algún grado de marginación.
En términos de calidad de la vivienda y de acceso a servicios sociales públicos básicos, debe destacarse que en San Miguel el 26.4% de la población no contaba en 2005 con servicios de drenaje o servicios sanitarios, esto es, cerca de 36,800 personas; además, el 12.5% de la población carecía de agua entubada al interior de sus viviendas, esto es más de 17, 200 personas; y 14.86% de la población vivía en viviendas con piso de tierra, esto es, más de 20,500 personas.
A esto debe agregarse que ConaPO estima que en 2005 había 29,464 viviendas en el municipio, mientras que para 2010 habrá más de 33 mil. Esto es, el falaz argumento de los Ayuntamientos por el que intentan mostrar que han abatido la marginación porque atienden a cierto número de viviendas, no se sostiene si no se considera el crecimiento en el número de viviendas para el municipio.

EL DESARROLLO HUMANO

San Miguel tiene un Índice de Desarrollo Humano de .7455; comparado a nivel estatal, es similar al de un municipio como Salvatierra; a nivel nacional, su IDH es comparable al paupérrimo estado de Guerrero cuyo IDH calculado para 2005 era de .7445.
Comparado a nivel internacional, San Miguel de Allende apenas superaría el IDH de países como Azerbaiyán o los Territorios Palestinos Ocupados.
San Miguel tiene una alta tasa de analfabetismo, pues el 15.4% de la población mayor de 15 años era analfabeta. El 60.8% de la población mayor de 15 años no había concluido en 2005 la educación básica completa; y el 7.39% de la población de 6 a 14 años no asistía a la escuela.
Esto ha generado como consecuencia un bajo grado de escolaridad promedio en el municipio, el cual en 2005 era de 6.5 grados, es decir, apenas medio grado de la secundaria.
Este promedio es apenas superior a Chiapas y Guerrero, y aún por debajo del de Oaxaca.
A lo anterior debe agregarse que San Miguel tiene aún una alta tasa de mortalidad infantil, la cual era en 2005 de 24.89 decesos de menores de 1 año de edad por cada mil n acidos vivos; tasa mucho más alta que el promedio estatal, la cual se situó en 18.11 en ese mismo año.

CONCLUSIONES

San Miguel de Allende es un claro ejemplo de lo que Gabriel Zaid llamó alguna vez como el "desarrollo pobre", esto es, una noción del desarrollo que sólo hace énfasis en el crecimiento económico, y que no considera la construcción de opciones de vida digna para las personas.
San Miguel de Allende tiene a más de mil 300 indígenas que no hablan el Español, y no se conoce ninguna política pública integral para preservar su cultura, tradiciones y lengua indígena, en franca violación al texto Constitucional y la reciente ratificada Convención de los Derechos de los Pueblos Indígenas de las Naciones Unidas.
San Miguel enfrenta además graves problemas de contaminación, y de un deterioro no estudiado suficientemente en la Presa Allende, uno de los principales cuerpos de agua de la entidad y desde luego, del centro del país, además del deterioro de su hábitat y de su patrimonio ecológico.
Es imprescindible cambiar la estrategia de desarrollo social en la entidad y avanzar en la construcción de nuevas formas de atender la marginación, sobre todo en comunidades de alta dispersión poblacional y de alta marginación.
Esta política no se ha construido ni para el municipio ni en general para nuestro estado.

domingo, 16 de marzo de 2008

Irapuato y León, rutas de la muerte. El Correo

Por: Saúl Arellano, Domingo, 16 de Marzo de 2008
http://www.correo-gto.com.mx/notas.asp?id=61736

La cuarta vialidad más peligrosa del país atraviesa municipios del estado
AGENDA

Este sábado dio inicio en la Ciudad de Mérida, Yucatán, la 9ª. Conferencia Mundial sobre Prevención de Lesiones y Promoción de la Seguridad. Este evento es de singular relevancia, porque en México, como en todo el mundo, el número de muertes por accidentes no ha logrado reducirse significativamente, y de hecho se ha convertido en la principal causa de muerte entre la población de 14 a 19 años.

Para nuestro estado el tema es importante por diversas razones; la primera de ellas, el alto número de accidentes registrados en 2006, y aún cuando no se cuenta con información ya sistematizada por INEGI (Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática), es de preverse que no disminuyeron durante 2007.
Así, el Centro Nacional de Prevención de Accidentes (Cenapra), estima que cada año se registran en el país alrededor de 440 mil accidentes; lo sorprendente del caso es que más del 70% de estos accidentes ocurre en sólo 10 entidades; y se ubica al estado de Guanajuato en 8° lugar nacional en número de accidentes automovilísticos con una tendencia sostenida a la alza.
En efecto, el Cenapra identificó que en Guanajuato ocurrieron en el año 2000, 11 mil 590 accidentes de Tránsito; para el año 2003 la cifra creció a 18,523; en 2004, ascendió a 20,235; y de acuerdo con INEGI, en 2006 el número de accidentes fue de 21,883 accidentes de vehículos de motor.
Como puede verse, en sólo 6 años la cifra de accidentes se incrementó prácticamente al doble, lo que muestra una pésima política de prevención, pues este incremento no es adjudicable al crecimiento del parque vehicular el cual, de acuerdo con distintas estimaciones, ha crecido sólo a un ritmo del 8%.
Por otro lado, debe destacarse que de acuerdo con el documento "Diagnóstico Nacional de Accidentes de Tránsito, 2007", elaborado por el Cenapra, la tercera parte de los accidentes de Tránsito en áreas urbanas y suburbanas se concentra en sólo 10 ciudades del país, entre las que se encuentra la ciudad de León, con porcentajes similares a los de una ciudad como Tijuana.
Por otro lado, de acuerdo con el estudio presentado por la Consultora Global Mind sobre accidentes vehiculares entre 2001 y 2005, en 26 rutas del país se concentra el 76% del total de accidentes en carreteras federales; lo que más debe destacarse para nuestra entidad es que el tramo de la autopista Querétaro-Irapuato, está ubicado como la cuarta ruta más peligrosa del país, con un promedio anual de 1,018 accidentes entre 1997 y el año 2005, lo cual representa un 5.3% del total de accidentes registrados en todas las carreteras de México.

En el estado de Guanajuato, los municipios con mayor número de accidentes son los que tienen un mayor número de población; en primer sitio se encuentra León, con un total de 11,211 accidentes en 2006, en los que resultaron heridos 2,473 personas, y fallecieron 32.
Le sigue el municipio de Irapuato, con 1,999 accidentes en 2006, en los que resultaron heridas 806 personas y fallecieron 13. Finalmente, en tercer lugar se ubica Celaya, con 1,682 accidentes, en los que resultaron heridos 661 personas y 11 personas fallecidas.
Al respecto debe señalarse que aún cuando en algunos otros municipios se registraron en 2006 mucho menos accidentes que en Celaya e Irapuato, en muchos de ellos los casos fatales fueron igual o mayores.
Así, de acuerdo con información del INEGI, en 2006, en Comonfort y San Diego de la Unión se registraron 13 decesos a causa de accidentes vehiculares; 12 decesos en Salamanca y 12 más en San José Iturbide.
La Organización panamericana de la Salud considera que las "carreteras peligrosas" constituyen una "epidemia oculta", pues en la mayoría de los casos los accidentes son prevenibles dado que las tres principales causas que detecta este organismo para nuestro país son: 1) el exceso de velocidad; 2) el consumo de alcohol; y 3) el uso indebido o no utilizar el cinturón de seguridad; a estas causas, la OPS agrega el mal estado y trazado de las carreteras; la mala señalización de las mismas y la falta de orientación y prevención adecuada a conductores tanto privados como del servicio público.
Los datos que existen para Guanajuato son alarmantes: debe insistirse en que tenemos a uno de los 10 municipios con más accidentes del país; y la cuarta ruta carretera más peligrosa en todo México.
Esto debe obligar a las autoridades a mejorar e intensificar sus campañas de prevención; a mejorar el estado de las carreteras y sobre todo a que, a nivel municipal, se pueda acabar con la corrupción de las autoridades de Tránsito y se apliquen de manera adecuada los reglamentos para disminuir los índices.