lunes, 10 de noviembre de 2008

Tarimoro: la tragedia dle bosque y la selva. Periódico Correo

Por: Saúl Arellano, Lunes, 10 de Noviembre de 2008
(La cuestión social en Tarimoro)
http://www.correo-gto.com.mx/notas.asp?id=92161

INTRODUCCIÓN:

Tarimoro significa en lengua tarasca "lugar de sauces". Fue fundado como una "comunidad de indios" en 1563. En 1910 le fue cambiado el nombre a Ciudad Obregón González, que eran los apellidos del gobernador del estado, y concluida la Revolución le fue restituido su nombre original mediante Decreto del Congreso del Estado.
Actualmente limita con los municipios de Celaya, Jerécuaro, Apaseo el Alto, Acámbaro y Cortazar
Tarimoro es de las pocas zonas geográficas de la entidad (si no es que la única) con presencia de selva y bosque, la cual se ha reducido, de constituir más del 60% de su territorio en el año 1900, a menos del 11% en el 2000.
Esto se debe fundamentalmente a las nulas políticas de protección ambiental, y su necesaria vinculación con la política agropecuaria a fin de proteger a la ya prácticamente inexistente fauna local, entre la que destacaban, entre otras especies los ciervos, los venados, los linces y los tigrillos.
En lo que respecta a su demografía, de acuerdo con INEGI, en 2005 el municipio tenía una población de 33,014 habitantes, de los cuales 15,113 eran hombres y 17,901 mujeres, lo que se tradujo en un índice de masculinidad de 84.4 hombres por cada 100 mujeres.Asimismo, Tarimoro presentó la tercera tasa más alta de decrecimiento poblacional en la entidad, sólo por debajo de Jerécuaro y Yuriria.


Este nivel de decrecimiento es ratificado por CONAPO, cuyas proyecciones estiman una pérdida de aproximadamente 800 habitantes cada año a partir del 2005. Según este organismo, el municipio pasaría de una población de 33,986 pobladores, a 28,375 en 2012, lo que da una pérdida acumulada de 5,611 personas en 7 años, equivalente al 16.5% de la población; del total de personas que habitarán el municipio en 2012, se espera que 12,822 serán hombres y que 15,553 serán mujeres, lo que reducirá su índice de masculinidad a sólo 82.4 hombres por cada 100 mujeres.
Así, la población de este municipio sea agrupaba en 2005 en un total de 8,267 hogares, lo que daba un promedio de 4.11 integrantes. Es pertinente destacar además que del total de los hogares, 5,987 eran jefaturados (72.4%) por hombres y 2,280 por mujeres (27.6%).
Del total de hogares, 2,948 reportaron tener 5 o más miembros, y en total en ellos se agregaba a un total de 15,978 personas, es decir, un 47% de la población se concentró en hogares de 5 integrantes o más.
Estos hogares vivían en 7,905 viviendas, lo que daba un promedio de 4.17 habitantes, aunque debe señalarse que del total de las viviendas, 6,579 tenían 4 cuartos o menos, lo que habla de un alto nivel de hacinamiento, lo cual se ratifica en los índices de marginación elaborados por CONAPO.
LA POBREZA
Las actividades en este municipio se encuentran principalmente en el sector primario, lo que se refleja en los niveles y porcentajes de pobreza de la población. En 2005, CONEVAL estimó que el 25.9% de la población (1 de cada cuatro tarimorenses) se encontraba en pobreza alimentaria.
Asimismo, el propio organismo estimó que un 33.7% de los habitantes del municipio se encontraban en situación de pobreza de capacidades, y que un 56.1% vivía en condiciones de pobreza de patrimonio.
A lo anterior debe agregarse que Tarimoro es uno de los municipios clasificados desde el año 2000 como de "Muy alta" intensidad migratoria, pues el 20.91% de los hogares en ese año recibían remesas de los Estados Unidos de Norteamérica, porcentaje que seguramente se vio incrementado en los últimos 8 años.
LA MARGINACIÓN
Tarimoro contaba en 2005 con 49 localidades. De acuerdo con el Índice de marginación de CONAPO, ninguna de éstas fue clasificada como de "Muy alta marginación"; 25 se encontraban sin embargo en "Alta marginación", en las cuales habitaban 6,414 personas; 15 localidades fueron clasificadas como de "grado medio" de marginación; 7 de "bajo grado" y sólo 2, de "muy bajo grado en las que habitaban 199 personas.
En lo general, aún cuando Tarimoro fue catalogado como un municipio de marginación media, en ese año el 10% de su población, es decir, más de 3 mil personas carecían de drenaje; el 9.93% habitaba en viviendas con piso de tierra; y más del 41% vivía en casas con hacinamiento.
Asimismo, los indicadores de marginación permiten corroborar la enorme pobreza del municipio pues, de la población ocupada en el año de referencia, el 59.36% de percibía menos de 2 salarios mínimos; y otro 67.29% de la población habitaba en localidades de menos de 5 mil habitantes, esto es, en localidades en las que las oportunidades de tener un empleo digno son mucho más reducidas.
EL DESARROLLO HUMANO
Los indicadores relativos al desarrollo humano mantenían en 2005 altos niveles de rezago. Mientras que en todo el país se avanza en materia educativa, en Tarimoro los progresos son sumamente lentos.
En el año 2005, el 17.48% de la población mayor de 15 años era analfabeta, porcentaje que representa al doble del promedio nacional; Esto implica que en ese año había 3,920 personas mayores de 15 años que no sabían leer ni escribir, de las cuales 1,779 eran hombres y 2,141 mujeres.
Por otro lado, de acuerdo con CONAPO, un 44.66% de ese mismo grupo de población no había concluido los estudios de educación primaria; adicionalmente, 105 niñas y niños entre los 6 y los 11 años no asistían a la escuela primaria, mientras que otros 170 infantes entre los 8 y los 14 años no sabían leer ni escribir, y de los cuales 120 eran hombres y 50 eran mujeres.


Finalmente, es preciso señalar que de acuerdo con el Índice de Rezago Social elaborado por el CONEVAL, el 70.39% de la población mayor de 15 años no había concluido en 2005 estudios de educación básica completa (primaria y secundaria).
Con estos datos, en 2005 el promedio de grados de escolaridad cursados en Tarimoro fue de sólo 5.41, un promedio inferior al alcanzado en ese mismo año en promedio en los estados de Chiapas y Oaxaca.
Uno de los principales rezagos del municipio se encuentra en su incapacidad mostrada entre el año 2000 y el 2005 para reducir su tasa de mortalidad infantil, pues en ese periodo apenas pasó de 27.91 muertes por cada mil nacidos vivos a una tasa de 25.08, lo que implica todavía un número importante de niñas y niños que mueren por enfermedades completamente prevenibles o curables.
Esta tasa de mortalidad infantil fue similar a la que presentó en 2005 un país como Líbano, en el que debe considerarse que en ese año había un conflicto militar en desarrollo.
Por otro lado, debe destacarse que la desigualdad entre hombres y mujeres no es la excepción en el municipio pues mientras que el promedio anual de ingresos en 2005 para los hombres en el municipio fue de 9,090 dólares, para las mujeres fue de sólo 2,362 dólares al año, esto es, 3.84 veces menos ingresos.
Como resultado de todo lo anterior, Tarimoro es otro de los municipios que presentó una drástica caída en su posición relativa a nivel nacional en el Índice del Desarrollo Humano, pues pasó del lugar 1,060 en el año 2000, al 1,465 en 2005, lo cual lo aproximó dramáticamente al grupo de los mil más rezagados del país.
CONCLUSIONES
Los municipios que restan por analizar en esta serie del "Viaje al centro de la desigualdad" presentan elementos para criticar severamente a la política agropecuaria de la entidad.
No hay una vinculación adecuada para garantizar un medio ambiente sustentable, como ocurre en Tarimoro, en donde las proyecciones indican que de seguir las tendencias actuales, en 20 años se habrán agotado irreversiblemente el bosque y la selva que aún podrían rescatarse en el municipio.
Al no haber alternativas para el campo, las y los campesinos se ven obligados, o a migrar o a "desmontar" tierras para ampliar sus capacidades productivas, afectando con ello al medio ambiente.


Continuar con una política "divorciada" entre las áreas del medio ambiente y el desarrollo rural y agropecuario, constituye un despropósito mayor que está atentando en contra de uno de nuestros patrimonios más importantes: el equilibrio y la conservación ecológica.
Continuar asumiendo como hasta ahora, que la política de desarrollo agropecuario consiste en sólo administrar –además de que lo hacen mal- programas como Procampo, o Alianza para el Campo, que aún con las reformas a sus reglas de operación continúan beneficiando a quienes más tienen, es una apuesta por el absurdo que puede llevar a la entidad a mayores dramas personales y familiares por la persistencia de la pobreza y la desigualdad que afectan fundamentalmente a los campesinos y pequeños productores más pobres de las zonas rurales de este municipio y en general, de toda la entidad.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Cómo ganar la guerra de las ideas. Periódico La Crónica

Por: Saúl Arellano Opinión
Domingo 9 de Noviembre de 2008 Hora de publicación: 01:52
http://www.cronica.com.mx/nota.php?id_nota=396680

En medio de escándalos de corrupción, de sospechas de todo tipo, de calumnias y difamaciones impunes, de líderes sindicales que pueden comprar relojes de miles de dólares, de profesores interesados en todo excepto en cumplir con su misión pedagógica, es obligado preguntarnos como sociedad: ¿Cuáles son las ideas en disputa? ¿Cuáles son los proyectos de país que están confrontándose y en función de ello, a quién representa cada quién al interior de los partidos políticos?Poner en tensión dos ideas sin duda constituye un acto de “batalla”. En efecto, desde el punto de vista de la filosofía del lenguaje el enfrentamiento de dos discursos implica necesariamente una agonística, una lucha en la que hay un enfrentamiento entre al menos dos conciencias.Para los griegos, la política era en ese sentido una disputa permanente entre las inteligencias; por ello, a quien no se interesaba o no participaba en la política lo calificaban de “idiota”, es decir, de alguien incapaz de generar ideas políticas o bien, de defenderlas de manera adecuada.Estas consideraciones son importantes porque hoy más que nunca ha quedado claro, de cara a la elección presidencial en los Estados Unidos de Norteamérica, que cuando hay inteligencia pueden construirse proyectos renovadores que por su dimensión tienen la capacidad de impulsar transformaciones estructurales.En el mes de febrero sostuve en este espacio en Crónica que Barack Obama tenía muchas probabilidades de convertirse en el presidente de los Estados Unidos. Mi argumento se basaba en el poder de su discurso, el cual, por primera vez en mucho tiempo, estaba cuestionando no sólo a las políticas y programas de gobierno vigentes, sino al fundamento del actuar político de sus adversarios.Obama recibió descalificaciones personales a lo largo de la precampaña al interior del Partido Demócrata, y posteriormente en su campaña frente al senador Macain. En ambos casos, Obama no recurrió ni al argumento del “mártir” ni mucho menos se enganchó en una estrategia de descalificaciones. Al contrario, diseñó una campaña en la que incrementó la intensidad de su mensaje basado en el llamado a la unidad nacional, en la transformación económica, en la necesidad de una salida rápida de las tropas de aquel país de Irak, y sobre todo, de propiciar una renovación ética en la Casa Blanca.Obama se atrevió a cuestionar al stablishment; lo cual de ningún modo se trata de un asunto menor. Acusó de “cínicos” a los tomadores de decisiones en Washington tras su primera victoria en Iowa, y sobre todo señaló que su movimiento político tenía no como finalidad conquistar la presidencia de los EU, sino transformar al gobierno para generar una “nueva era de prosperidad”.Queda claro que en la lucha presidencial norteamericana se juega mucho más que el espacio en la Casa Blanca. Se trata de un gobierno con una visión y una posición necesariamente mundial y en muchos sentidos determinante de políticas globales en organismos clave como las Naciones Unidas, la OECD o bien, instituciones financieras como el Banco Mundial, el FMI o el BID.Así, lo que se vio a lo largo de la campaña presidencial en los Estados Unidos fue una disputa en la que se puso en juego un debate sobre qué tipo de globalización estaremos viviendo en los próximos cuatro años, al menos.“El medio es el mensaje”, sostiene un viejo paradigma en medios de comunicación. Y en esa lógica, el estilo de la campaña de Obama es en sí mismo un signo de cómo percibe al mundo. En estricto sentido, se trata del primer presidente norteamericano que ha vivido durante periodos considerables fuera de su país y también, en muchos sentidos, el primer presidente que se formó personal y académicamente en un mundo en un proceso de integración global sin precedentes.Desde esta perspectiva, México tiene una ventana de oportunidades abiertas, y estamos ante la posibilidad de generar una visión global desde lo local, capaz de aprovechar a una presidencia norteamericana que aun con los estrechos márgenes de maniobra con que cuenta en el manejo de su política exterior, está en condiciones de incorporar nuevos temas de agenda, entre los cuales México puede ocupar un lugar estratégico, si lo sabemos manejar.Las relaciones internacionales son esencialmente relaciones políticas entre los estados, y México debería estar ya considerando cuál será nuestra estrategia en este nuevo contexto mundial, y con base en ello potenciar las expectativas que incluso el propio presidente Obama debe tener de su administración, y desde esa visión, plantearnos cómo vamos a lograr generar el interés, desde una postura de dignidad, para formar parte de una agenda hemisférica estratégica.En el contexto de la crisis global, México no puede darse el lujo de echar por la borda una vez más otros cuatro años, en una relación que es de la mayor importancia para nuestras posibilidades de desarrollo y para nuestra posición geoestratégica en los años por venir.Ante la caída del muro de Berlín y el fin de la Guerra Fría se asumió en muchos espacios que la disputa ideológica global había terminado. Hoy sabemos que no es así y que de hecho existe una guerra global de las ideas, marcada por definiciones profundas sobre qué le corresponde al Estado y a sus estructuras institucionales, y hasta dónde es posible continuar con la ampliación de las libertades, anteponiendo siempre el interés colectivo a cualquier intento de privilegiar a unos cuantos.Se criticó fuertemente a la administración del saliente presidente Bush por haber centrado su gobierno en el tema de la seguridad interna y global, dejando de lado a las políticas económicas y sociales. El riesgo que vivimos en nuestro país está precisamente en esto: en volver monotemática la agenda pública y asumir que la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado es la única o la más importante.En efecto, mientras más amplia sea la agenda pública del gobierno, mucho más capacidades tendrá de propiciar un debate de altura. Sin embargo, para ello es necesario contar con una agenda precisa sobre qué se quiere lograr, cuáles son las metas a alcanzar en la presente administración y, sobre todo, cuál es la visión de gobierno que se asume desde Los Pinos.Ante la lamentable muerte del secretario de Gobernación, el Ejecutivo se encuentra ante una coyuntura mayor que lo debe llevar a una redefinición de su gobierno. Es claro que con el Partido Acción Nacional no le alcanza; es más que claro que el gabinete con el que cuenta no tiene las dimensiones requeridas para el momento en que vivimos. Y si esto es así, debería ponerse en marcha un proceso de renovación de carteras a fin de incorporar a personalidades que puedan encabezar una verdadera reforma social y económica en nuestro país.En México quedan muchas agendas pendientes y el problema más acuciante que tenemos consiste en que estamos atrapados en una lucha férrea por intereses y posiciones, pero ante lo cual se perciben muy pocas ideas en el escenario político.En la disputa por las ideas que se está dando, y la que viene en los próximos años para lograr lo que hoy se llama la gobernanza en la globalidad, lo peor que podemos hacer es retraernos a una visión aldeana marcada por la mezquindad de los intereses privados o de grupos. Sin duda alguna es momento de dar un vuelco y de debatir con seriedad y profundidad hacia dónde vamos.

jueves, 6 de noviembre de 2008

La Sociedad Civil se Organiza. Entrevista a Saúl Arellano en la Revista Actual, noviembre de 2008

http://www.revistaactual.com.mx/ver.php?articulo=189
Por Pedro Baca

Revista Actual, Noviembre de 2008

A través de unas 8,000 agrupaciones realiza importantísimas tareas, desde asistir a grupos vulnerables hasta aplicar medidas en contra de la inseguridad.
En los últimos meses la sociedad mexicana ha estado muy activa: envió víveres y medicinas a los damnifcados por las inundaciones en Tabasco; organizó foros para frenar la delincuencia y abrió círculos de estudio en Quintana Roo y Morelos para que los niños de esas entidades no pierdan el año escolar por los constantes paros del magisterio.
-Dichos episodios demuestran que está cada vez más interesada en hacerse cargo de sus problemas -opina Saúl Arellano Almanza, director de Investigación del Centro de Estudios e Investigación en Desarrollo y Asistencia Social (CIEDAS), para quien este ánimo se ha manifestado a lo largo de la historia de México; sin embargo, su verdadero forecimiento data del 19 y 20 de septiembre de 1985, cuando la ciudad de México fue sacudida por dos sismos.
El desastre fue de tal magnitud que rebasó por completo la capacidad de respuesta del gobierno, el que hasta entonces se había ostentado como el principal responsable de la asistencia social. La gente no se quedó de brazos cruzados, tomó la calle y se organizó para rescatar heridos y recuperar cadáveres, así como para reconstruir viviendas, espacios educativos y de salud.
Arellano cree que la sociedad mexicana demostró entonces que había alcanzado cierto grado de madurez y que estaba lista para sacudirse el excesivo tutelaje estatal. -La experiencia de los sismos le hizo darse cuenta de que sus posibilidades de sobrevivir y reponerse aumentan si se mantiene activa.
Entonces surgieron organizaciones de la sociedad civil (osc’s), comúnmente llamadas organizaciones no gubernamentales (ong’s), que se involucraron en la defensa de la ecología (en particular en el Valle de México que registraba preocupantes índices de contaminación); la no discriminación a personas con discapacidad; la transición a la democracia y el combate a la pobreza, mediante políticas y programas que involucraran en su diseño a los presuntos benefciarios.
NUEVAS AGENDAS
En la década de los 90 la agenda de las ong's creció con la reivindicación de derechos de grupos vulnerables de la población (niños, ancianos, mujeres, minorías sexuales, etcétera). Ya no sólo se habló de atender necesidades de estos sectores, sino de incorporarlos plenamente a la sociedad en su conjunto.
A partir de entonces el temario de cada ong se ha vuelto más específco; hoy existen grupos que se ocupan únicamente del derecho de la mujer a una vida sin violencia, o de combatir el abuso sexual a niños. Todo esto ha originado una gama muy rica de organizaciones de la sociedad civil.
Este movimiento social coexiste con otras formas de participación colectiva, como las cajas populares, que permiten el acceso a créditos y servicios bancarios a millones de mexicanos desdeñados por los bancos; también están las cooperativas, cuyos proyectos productivos han acabado con la marginación en comunidades de todo el país.
MOVIMIENTO INCIPIENTE
Actualmente México cuenta con 8,000 ong’s, la mayoría concentradas en el DF, Guadalajara, Monterrey, Puebla, Veracruz y León. Esto representa un gran avance (hace 25 años no llegaban a 100), pero de ninguna manera es lo ideal, sobre todo al revisar lo que ocurre en otras latitudes: en Washington, D.C., cuya población no llega al millón de habitantes, están registradas 12,000. En Portland (Oregon), con 700,000 habitantes, hay unas 10,000. En España, cuya población no equivale ni a la mitad de la de México, existen más de 220,000.
México carece de una cultura del voluntariado. La encuesta nacional sobre capital social, levantada entre 2004 y 2005 por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), determinó que ante la disyuntiva de confar en el prójimo o cuidarse las espaldas, 68% de los encuestados optó por la segunda opción. Es decir, el mexicano desconfía no sólo de la autoridad, sino también del vecino y de los amigos.
Este ejercicio reportó además que 60% de los mexicanos no están dispuestos a trabajar gratuitamente en actividades comunitarias que no le benefcien de manera directa. Ese dato pone en entredicho el espíritu solidario del que tanto presumimos. -Lo somos en momentos de crisis, en coyunturas como la del Teletón, pero no cuando se trata de un compromiso de largo plazo -opina Arellano.
La más reciente Encuesta Nacional de la Juventud, levantada en 2007 reveló que solamente el 25% de los jóvenes mexicanos participa en actividades de benefcio comunitario. La mayoría de quienes no lo hacen lo atribuyeron a que no saben en qué pueden participar. Esto representa una buena oportunidad para revalorar el servicio social y quitarle la etiqueta de trámite engorroso.
VIACRUCIS BUROCRÁTICO
Por otra parte, el país necesita reformar el marco jurídico e institucional que la regula; el sistema vigente no la estimula, más bien la inhibe. Estados Unidos y España cuentan con leyes que otorgan ciertas prerrogativas, por ejemplo, un seguro contra accidentes laborales, a quienes realizan trabajo voluntario. En México hasta los trámites para echar a andar una osc tienen costo (el investigador Arellano calcula que para cubrirlos se necesitan 10,000 pesos). Esto desanima a muchas personas, aun cuando tienen la voluntad de donar parte de su tiempo y esfuerzo.
Urge modifcar la Ley Federal de Fomento a las Actividades Realizadas por las OSC, a fn de que el gobierno no pueda condicionar el fnanciamiento al trabajo en los temas que le interesan. Es obvio que las ong’s deben regirse de acuerdo a ciertos lineamientos y deben dar cuentas a la sociedad, pero no es aceptable la intromisión de las autoridades en su agenda.
Si una ong no se quiere dedicar a las agendas que interesan al gobierno, entonces tiene que buscar recursos por otro lado. Sin embargo, no es fácil conseguir fnanciamiento privado, sobre todo del extranjero, porque hay que tramitarlo a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores, la cual, según Arellano, da prioridad a las solicitudes de grupos cuyo trabajo interesa al gobierno. Por su parte, las autoridades señalan que su intervención en la entrega de recursos internacionales impide la infltración de grupos delictivos y la intromisión de extranjeros en asuntos que lesionen la soberanía nacional.
A pesar de todo, Arellano dice que el panorama es alentador. Considera que México tiene un potencial de organización social que poco a poco va encontrando su cauce, además de que su sociedad cada vez es más participativa e innovadora.
NUMERALIA DE LAS ONG’S MEXICANAS
Se clasifcan en Asociación Civil (AC), Institución de Asistencia Privada (IAP), Institución de Benefcencia Privada (IBP), Asociación de Benefcencia Privada (ABP) y Sociedad Civil (SC).
Una Asociación Civil y una Sociedad Civil se defnen como un conjunto de personas asociadas de manera voluntaria para realizar un fn común, legal y sin fnes de lucro; están reguladas por el Código Civil de cada estado de la República.
Las IAP’s y las IBP’s son asociaciones de carácter permanente y sin fnes de lucro, cuyo objetivo es realizar obras de benefcencia o asistencia; son reguladas por las Juntas de Asistencia Privada. Lo mismo sucede con las ABP’s, que tienen su propio organismo supervisor.
Para que estas organizaciones reciban fondos públicos, deben inscribirse en el Registro Federal de las OSC del Instituto Nacional de Desarrollo Social.
En el registro federal hay 5 mil 63 asociaciones civiles, 452 IAP’s, 21 son IBP’s, 37 ABP’s y 157 sociedades civiles.
5,495 osc’s cuentan con autorización de la Secretaría de Hacienda para recibir donativos deducibles de impuestos.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Tarandacuao y la pésima política agropecuaria. Periódico Correo

Por: Saúl Arellano, Lunes, 03 de Noviembre de 2008
http://www.correo-gto.com.mx/notas.asp?id=91289
VIAJE AL CENTRO DE LA DESIGUALDAD

Introducción:

Tarandacuao significa en lengua Tarasca "lugar por donde entra el agua", haciendo alusión a la zona por la que ingresa el Río Lerma al estado de Guanajuato. Tarandacuao fue fundado en 1612, y adquirió su nombre oficial en 1861.
Actualmente colinda con los municipios de Jerécuaro y de Acámbaro, y con el estado de Michoacán.
Según datos de INEGI, en 2005 Tarandacuao tenía una población de 10, 252 personas, de esta, 5,499 eran mujeres y 4,753 hombres por lo que su índice de masculinidad se situó en 86.4 hombres por cada 100 mujeres.
Asimismo, destaca el hecho de que Tarandacuao tiene una tasa de decrecimiento anual de su población de -2.13% anual, la cuarta tasa de decrecimiento poblacional más alta de la entidad.
Con esta tendencia, aún cuando CONAPO calculó discrepando de INEGI una población de 10,557 habitantes en 2005, para 2008 proyectó una población de 9,818 personas, y para 2012, una reducción a 8,982 habitantes de los que 4,115 serían hombres y 4,867 mujeres, lo que implica una reducción del índice de masculinidad a 84.5 hombres por cada 100 mujeres.
Aún con ello, frente a la nueva crisis económica y con base en las estimaciones del probable retorno de migrantes de los Estados Unidos de Norteamérica, el dato debe tomarse con cautela en este momento.
En esta ocasión, quiso hacerse énfasis en el tema agrícola, porque Tarandacuao presenta una característica socio-demográfica peculiar. Del total de sus habitantes en 2007, 5,739 vivían en su cabecera municipal; y el resto, en localidades de menos de 500 habitantes.
De hecho es el único municipio de la entidad que no tiene una sola localidad entre los 500 y los 5 mil habitantes. En esa lógica, se está frente aún municipio predominantemente rural en donde los niveles de pobreza no sólo revelan el fracaso de la política social, sino sobre todo, el fracaso de la política agropecuaria y ambiental.
Así, en Tarandacuao INEGI contabilizó en 2005 la existencia de 2,516 hogares, de los cuales, 1,892 son jefaturados por hombres (75%) y 892 (25%) por mujeres. Aunque el promedio de integrantes por hogar es de 4.19 personas, hay 913 hogares que cuentan con 5 o más miembros, con un promedio de integrantes de 6.14 miembros.
En ese mismo año, estos hogares vivían en un total de 2,423 viviendas (72%), de las cuales, 1,760 tenía 4 o menos cuartos, mientras que sólo el 28% tenía 4 cuartos o más, lo que habla del enorme nivel de hacinamiento que hay en el municipio.
La pobreza
La pobreza de este municipio, al igual que en los demás predominantemente rurales, está asociada a la catástrofe que está viviendo el campo no sólo en Guanajuato, sino en el país.
Esto se relaciona con la ausencia de una visión agropecuaria integral y con soluciones efectivas para los productores más pobres; esta situación hace evidente igualmente la nula coordinación de las dependencias estatales, a fin de generar acciones convenidas y simultáneas para llegar a donde más se requiere.
Así, de acuerdo con el CONEVAL, en 2005 el 19.35 de la población municipal se encontraba en situación de pobreza alimentaria, es decir, 2,038 personas en situación de hambre.
Asimismo, una cuarta parte de la población en situación de pobreza de capacidades y un 45.3% de personas en pobreza de patrimonio.
Debe destacarse que estos niveles de pobreza se explican sobre todo gracias a las remesas que se obtienen en el municipio del exterior. En efecto, de acuerdo con CONAPO, desde el año 2000 era uno de los 10 municipios con mayor porcentaje de hogares receptores de remesas en la entidad, y fue catalogado con un índice de intensidad migratoria alto.
Existe además un agotamiento del campo en este municipio pues de acuerdo con el documento "Superficie Agrícola estimada mediante análisis de satélite para el estado de Guanajuato", editado por el Instituto Internacional para el Manejo del Agua, en el año 2000 Tarandacuao ocupó el último lugar estatal en cuanto a la superficie productora agrícola de todo el estado con sólo 381 hectáreas de alfalfa; 1 hectárea de hortalizas y 6 de maíz o sorgo.
Con estos niveles producción agrícola, y con la carencia de empleos a través de los sectores secundario y terciario, es evidente que ni las políticas de desarrollo social, ni las de fomento económico ni las agrícolas están funcionando en este municipio.
Esto contrasta con la disponibilidad de agua pues se detectó que es uno de los 15 municipios con más cuerpos de agua presentes en su territorio.
La Marginación
Tarandacuao es el segundo municipio con menos localidades en la entidad, sólo 19; de ellas 3 eran de Alta Marginación, 7 de marginación media, 8 de marginación baja y 1 de muy bajo grado de marginación.
Es importante señalar que en este municipio aun cuando los indicadores de marginación son relativamente aceptables, destaca el hecho de que el 67.02% de la población ocupada percibía menos de dos salarios mínimos al mes; este porcentaje sitúa a Tarandacuao en el cuarto porcentaje más alto de la entidad en cuanto a personas con bajos ingresos, lo que ratifica la tesis de que los niveles de pobreza ligeramente por arriba de la media estatal se deben a los ingresos por remesas, y que la disponibilidad de servicios puede deberse básicamente a la presencia de programas como el 3x1.
El desarrollo humano
Los indicadores de desarrollo humano de Tarandacuao, a pesar de situarse por debajo de Silao en el año 2005, no son presumibles. En el ámbito educativo, en 2005, un 8.14% de las niñas y niños de 6 a 11 años (33 en total) no asistía a la escuela; asimismo, otros 35 niñas y niños de 8 a 14 años no sabían leer ni escribir.
En materia de educación, un 11.88% de los mayores de 15 años
eran analfabetas, esto es 840 personas que no sabían leer ni escribir en 2005, y de los cuales, 366 eran hombres y 474 mujeres de acuerdo con el CONAPO. Asimismo, este organismo calculó que poco más del 36% de los mayores de 15 años no habían concluido la educación primaria y el CONEVAL estimó un 64.29% de la población en ese grupo de edad que no había concluido los estudios de educación secundaria.
Por otro lado, debe señalarse que en materia de salud, aún cuando la tasa de mortalidad infantil se redujo entre 2000 y 2005 de 25.6 muertes por cada mil nacidos vivos a 20.14, esta tasa sigue siendo similar a la de países pobres, como Armenia o Ecuador.
Debe destacarse además que la desigualdad entre los ingresos de hombres y mujeres en el municipio es muy alta, pues de acuerdo con el Índice de Desarrollo Humano Municipal 2000-2005, en Tarandacuao los hombres percibían un ingreso promedio anual de 11,012 dólares en 2005, mientras que las mujeres de sólo 3,182, una diferencia de 3.46 veces más ingresos para los hombres.
Con todos estos datos, el Programa de las Naciones Unidas para el desarrollo estimó que entre el año 2000 y el 2005, Tarandacuao retrocedió 141 lugares en su posición relativa a nivel nacional, pues pasó del lugar 703 al 844.
Así, comparado a nivel internacional, el IDH de Tarandacuao sería semejante al de un país como Tailandia y apenas similar a la media estatal.
Conclusiones
De acuerdo con los datos oficiales disponibles, es evidente que en Tarandacuao las opciones productivas son nulas; que la política agropecuaria es prácticamente inexistente y que la política de desarrollo social es un fracaso.
Frente a la dimensión de la crisis que ya comenzamos a enfrentar, es lamentable decirlo, pero lo esperable es que estas condiciones se agraven.
El problema que se encuentra en municipios como este es que al haber desmantelado la política agropecuaria y la social, no se cuenta ni con lo mínimo indispensable para reactivar al mercado local y generar empleos para paliar la probable disminución del envío de remesas y el probable retorno de migrantes.
Tarandacuao es una muestra de la ausencia de vinculación entre las políticas agrícolas, las de manejo del medio ambiente y la política social. Esto es resultado de una visión de gobierno limitada a la construcción de calles y carreteras, y a la administración de los intereses de unos cuantos.
Reactivar la economía local es vital en esta nueva crisis, y para hacerlo se requieren acciones coordinadas al menos en los ámbitos señalados. La incapacidad de quienes manejan esas áreas en el gobierno será el obstáculo a vencer en los próximos meses.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Exorcizar lo macabro. Periódico La Crónica

Por: Saúl Arellano Opinión
Domingo 2 de Noviembre de 2008 Hora de publicación: 00:03
Hoy se celebra en nuestro país el día de los muertos. Merece la pena en ese contexto pensar en el significado de la muerte, su dimensión simbólica y su dimensión real, es decir, su presencia como realidad cotidiana y como evidencia irrefutable de nuestra fragilidad y finitud.La muerte es parte consustancial de la vida; antes que su negación radical es su antítesis, dicho de otro modo, su “contra-argumento”. En esta perspectiva, la muerte no pone fin a la vida, la completa: cierra el círculo vertiginoso o calmo, en cualquier caso, de la existencia.De ahí el significado festivo que damos al Día de los Muertos. No sólo tratamos de burlar a la muerte burlándonos de ella sino que, en el carácter profundo de nuestra mexicanidad, tratamos de violentarla, de suspenderla en el tiempo propio de lo festivo, y en esta suspensión, convidamos a nuestros muertos a que regresen para participar de nuestra fiesta, de nuestro regocijo.No es casual que el día de los muertos se celebre después del día de Todos los Santos. El mexicano, como bien advertía el gran Octavio Paz, católico, protestante o ateo, tiene y de algún modo celebra a su santo. Si la fiesta de todos los santos es fiesta celebrada por todos, ¿por qué no convidar a nuestros muertos?Pese a todos los esfuerzos por describir y comprender la muerte, este extraño y a la vez cotidiano suceso está marcado por el misterio. La muerte pone fin al signo que es en sí mismo cada vida. Signo pletórico de significados, o signo carente de sentido; de cualquier modo, signo, es decir huella y presencia de actos, fe, redención, anhelos, actos justicieros, crímenes dilectos: todo junto y todo encerrado en un misterio menor que en la pequeñez que cada uno somos en cada caso, cobra una dimensión mayor para quienes nos rodean, en el misterio del silencio absoluto; de la ausencia total de ser en la que nos sumimos en el momento de morir.Nacer y morir son los actos fundantes de lo que cada quien es y llega a ser. Por eso importa tanto en la vida de las personas su biografía; no sólo como sucesión de hechos, trabajos y días, sino en la narración culminante que describe tanto el alumbramiento como el respiro final.Hoy que en México se vive y respira de manera extraordinaria a la muerte en todo el territorio nacional, como producto de la ola de violencia que ha desatado el crimen organizado, vale la pena repensar qué significa morir, como espejo de la vida que llevamos; y en esa lógica, cómo el morir y la forma en que morimos habla de quiénes somos y de quiénes fuimos en lo individual, pero también en referencia a nuestra pertenencia a una colectividad.Los mexicanos le hemos dado cultural y tradicionalmente a la muerte un sentido ritual; a veces hasta sacrificial. Pero en la última década se han suscitado cambios radicales en la manera en cómo vivimos y también en cómo morimos. ¿Cómo procesar en nuestro contexto los asesinatos colectivos del narco? ¿Cómo darle sentido y comprender la muerte de víctimas, en todos los casos inocentes, de la conflagración entre grupos de criminales, o de la fuerza pública con los delincuentes?Pensar la muerte con referencia a los actos violentos puede ayudarnos un poco. René Girard nos dice en La violencia y lo sagrado: “es más difícil satisfacer el deseo de violencia que suscitarlo, especialmente en las condiciones normales de la vida social”. Hoy el crimen organizado ratifica —involuntariamente y sin saberlo, por supuesto— la seriedad de la tesis de Girard. Nada parece satisfacer su ansia desquiciada de matar ni su sádica propensión a hacerlo de manera cada vez más grotesca y sin duda alguna, macabra.Octavio Paz sostiene en el texto citado: “Muerte de cristiano o muerte de perro son maneras de vivir que reflejan maneras de morir (…) hay que morir como se vive (…) Si no morimos como vivimos es porque realmente no fue nuestra vida la que vivimos: no nos pertenecía como no nos pertenece la mala muerte que nos mata”.Sentencia dura la que nos propone Paz; pero sin duda una que nos revela también un criterio moral de sanción y de evaluación de nuestro paso existenciario por el mundo. Que conste, la afirmación de Paz debe leerse con cuidado: morir de “mala muerte” no significa que alguien “se lo merezca”, aunque como el propio poeta advierte, quizá “se lo haya buscado”.Así, vale la pena preguntarnos como sociedad ¿merece realmente alguien morir decapitado, aún cuando haya sido toda su vida un criminal? Sin duda alguna, esta pregunta la hago desde una posición moral, porque asumo con Walter Benjamin que toda pregunta sobre la violencia y sus consecuencias, para que tenga sentido, debe hacerse desde una posición ética. Más allá de intentar ofrecer respuestas, la intención es invitar a una reflexión colectiva sobre la muerte en nuestros días. ¿Podemos permitir que una “muerte de perro” recorra cotidianamente nuestras calles y se convierta en parte del decorado y peor aún, en signo de nuestra vida social? ¿Podemos permitir que lo macabro, lo más feo de la muerte y la repugnancia que genera, se inserte e incube en nuestras relaciones de diario?García Lorca nos regala un verso sublime en su poema La cogida y la muerte: “la muerte puso huevos en la herida a las cinco de la tarde”. Hoy, Día de Muertos, en nuestro México sorprendentemente festivo en medio de tanta tristeza, tanta pobreza y tanta desigualdad, valdría decir que lo macabro ya puso huevos en las heridas abiertas de un México asolado y desolado por la nefasta presencia del crimen organizado.Hace justo una semana me encontraba desayunando con un grupo de amigos en Salvatierra, Guanajuato, cuando el rumor cobró fuerza y nos reveló lo siguiente: a sólo 50 metros de donde estábamos, en el kiosco del jardín principal de la ciudad, se encontraba la cabeza de un hombre junto a una cubeta de pintura con un “narcomensaje”.Pensar en una persona decapitada no puede menos que generar un intenso escalofrío; empero tener esa cabeza a una distancia 50 metros no puede menos sino hacer pensar y repudiar lo macabro en lo que se ha convertido esta pútrida lucha entre los barones de la droga.Hoy es un buen día para repensarnos en nuestra vida diaria, vista en el espejo de la mueca espantosa de la muerte que tenemos enfrente. Necesitamos resignificar nuestra existencia, para que nuestras muertes, cuando lleguen, tengan un sentido distinto al sinsabor y a la nada a la que nos estamos arrojando colectivamente al no ser capaces de construir otra sociedad, con otros valores que le digan sí a la vida, para que nuestros finales sean dignos de ser narrados; hay que regresar a la muerte al terreno de lo “misterioso insondable”, y sacarla del mundo de lo indecible en que se encuentra.Retomo para terminar una vez más al poeta Paz: “Sahagún cita una frase que el sacerdote dirigía al príncipe al momento de ascender al trono: recuerda, señor, que los reyes comen pan de dolor. Moral heroica a un tiempo insensata y sublime. Su pesimismo no doblega ni disuelve a la voluntad: la afila y la templa. Nos enseña a ver de frente al destino”.Comamos pues hoy nuestro pan de muertos, y comencemos mañana a reconstruir a nuestro México; a resignificar a la muerte. Esta es sin duda la mayor tarea que tenemos los mexicanos: exorcizar lo macabro de una vez y para siempre.