domingo, 30 de noviembre de 2008

El modelo global, cerca del final de Cleto. Periódico La Crónica

Por: Saúl Arellano Opinión
Domingo 30 de Noviembre de 2008 Hora de publicación: 01:02
http://www.cronica.com.mx/nota.php?id_nota=401041

Una célebre canción de Chava Flores nos narra el velorio de Cleto, un pobre infeliz cuya mejor vida parece ser que inicia precisamente cuando se ha muerto. Todo lo que hay alrededor del “muerto” es hilarante, mordaz y lleno al extremo de humor negro.Así parecen estar desarrollándose las exequias del modelo económico global, del cual, habría que informarle a algunos economistas y funcionarios de las secretarías de Hacienda y Economía, ya se murió. Lo trágico de este evento no se encuentra, sin embargo, en el propio hecho de la cancelación de la viabilidad de la globalización vigente, sino en la comicidad de las capacidades con que se está enfrentando el problema en nuestro país.En efecto, se cree que en los próximos meses las aguas regresarán a su nivel y que los ríos recobrarán sus cauces. No es así. Lo que estamos viendo es el inicio de una nueva era global abierta a todas las posibilidades, pero cuya construcción está marcada por un concepto esencial:la incertidumbre radical.
Lo que hoy estamos presenciando es la desintegración de la lógica, de lo “inexorable de los acontecimientos”. Se nos dijo a la caída del Muro de Berlín que estábamos avanzando por fin a una nueva era sin ideologías; una era en la que el progreso y el desarrollo económico, regidos por primera vez de manera global por las leyes del mercado, nos debería conducir a la plena realización de la libertad individual y de la democracia como panacea del desarrollo.El mayor problema de esta visión es que no pudo percibir, como ha ocurrido con otras visiones, que no puede confiarse plenamente en la viabilidad infinita de ningún proyecto social, ya sea de alcance nacional o de carácter universal. La paz perpetua de Kant saltó hecha trizas con las primeras revoluciones burguesas de mitad del siglo XIX. La sociedad sin clases de Marx fue aplastada por la brutalidad del martillo en las purgas de Stalin. El Tercer Reich de Hitler devino en la abominable experiencia del Holocausto, y así, cada uno de los intentos de instaurar el reino de la felicidad en el mundo, han fracasado de manera rotunda.Los intentos de los nuevos ideólogos del capital: Hardt, De Nigri, Huntington, Fukuyama y otros más, de justificar el anhelo del progreso infinito a través del fin de la ideología, hoy nuevamente ha hecho crisis, y es tan severa que ya se nos ha anunciado que será mucho más profunda y compleja que la que se vivió en 1929 y que llevó al replanteamiento de la lógica del poder político y económico mundial.Sólo después de la traumática experiencia de la Segunda Guerra Mundial y por la “amenaza” del socialismo, Occidente se planteó en serio la generación de un nuevo pacto social. Sin embargo, de la reconversión económica que comenzó a vivirse en la década de los 70 en el siglo pasado a la fecha, habría que realizar una revisión crítica y evaluar si efectivamente el modelo de bienestar se fracturó como producto del agotamiento de los recursos, o si tal planteamiento no fue sino el recurso retórico de los dueños del capital para avanzar hacia el diseño de un modelo global que permitiera acelerar y proyectar hacia el infinito el proceso de acumulación de más y más dinero.Mirar al pasado y encontrar las principales causas que nos han puesto en esta situación es relevante, porque permite plantearnos lo que debe venir en el futuro. En esa construcción requeriríamos que la clase política actuara con audacia y lanzara una propuesta para una nueva globalidad, liderada en parte desde “el sur”, y exigiendo el posicionamiento de agendas innovadoras.La más importante ya está trazado desde algunos organismos internacionales, pero que requiere profundizarse: hacer que la globalización beneficie a los pobres, como ha planteado la OIT, debe convertirse en una exigencia mundial para construir un modelo de globalización que apueste por un proyecto civilizatorio para la equidad.¿Quién, sin embargo, tendría la audacia y la capacidad para desde las más altas esferas del poder en nuestro país, lanzar una propuesta de reconstrucción incluso a nivel de mentalidad, de lo que somos y de lo que queremos ser como país en el contexto mundial? Para una actitud así se requiere, de entrada, estar dispuesto a estudiar, y a hacerlo del lado de la comprensión y la complejidad; y tal cualidad parece no darse mucho a los titulares de las principales dependencias públicas.Isaiah Berlin sostenía, haciendo una dura crítica a la ideología lineal del progreso: “El mundo social parece, ciertamente, más perturbador, más lleno de peligros invisibles, que nunca; pero de ello se seguiría necesariamente que existe una trayectoria mucho más abierta a los talentos, siempre y cuando éstos sean lo bastante audaces, poderosos e implacables”. Remata Berlin su crítica: si podemos, dada la ocasión, actuar con mayor libertad, ¿qué es lo que separa la planificación utópica de la realista?Planificación utópica, concepto que para los fundamentalistas del mercado puede sonar a herejía, pero cuyo poderío transformador de esta crisis, en posibilidad de más libertades y mayor bienestar para todos, puede marcar la diferencia entre ahogarnos en el tsunami económico y financiero que parece venírsenos encima, o contar con un navío de gran calado que nos conduzca a otro puerto desde donde reconstruir nuestro modelo de desarrollo.Frente a este tipo de argumentos no ha habido hasta ahora ninguna propuesta sensata sobre cómo reconstruir nuestras instituciones; y sobre cómo modificar nuestras reglas de operación institucional. Por el contrario, se siguen protegiendo monopolios; se sigue protegiendo a quienes más tienen; se sigue sin convocar a un gran acuerdo nacional para un nuevo pacto social; y siguen sin aparecer, pero en serio, los temas de la equidad, la justicia social y el fin de la desigualdades, como las agendas prioritarias para el país.Se dice en las declaraciones públicas que los funcionarios están atentos a las reformas que habrá de emprender el gobierno que encabezará Barack Obama, pero no se ha planteado desde nuestro país un sistema de reformas ni planes de rescate del empleo ni acciones emergentes de gran aliento para emprender la transformación radical que requiere tanto el entramado jurídico como el institucional, sobre todo en el ámbito de lo social.Tenemos a un sistema global que en lo social está hecho añicos: más de 900 millones de hambrientos: menos del 20% de la población mundial concentra más del 80% de la riqueza global; habrá el próximo año más de 20 millones de desempleados adicionales; niñas y niños siguen muriendo de causas prevenibles en las zonas más pobres del mundo, incluidas entre ellas algunas regiones en nuestro país en las que, según los datos oficiales, las mujeres tienen menos de 55 años de esperanza de vida.La “gangrena” ha invadido a todo el cuerpo del sistema financiero mundial; su condición ética estaba ya fracturada desde hace más de tres décadas cuando se denunció que la pobreza y la desigualdad globales tenían ya tintes de escándalo. Si esto es así, podemos hablar de que el sistema global que teníamos está moribundo y que no habrá más remedio que decir en unos cuantos meses, que tuvo un fin similar al de la botella del velorio de Cleto: murió, murió, murió...
Frente a ello, lo deseable es que podamos construir un nuevo sistema que no pase pronto a mejor vida, sino que pronto nos garantice a todos, una mejor calidad de vida.

jueves, 27 de noviembre de 2008

La Vergüenza del trabajo infantil en Guanajuato. Periódico El Correo

Por: Saúl Arellano, Jueves, 27 de Noviembre de 2008

http://www.correo-gto.com.mx/notas.asp?id=94389


En Guanajuato hay casi 200 mil menores de entre 5 y 17 años que laboran; son más del 13%



1. La situación en el país


El trabajo infantil es una de las expresiones más aberrantes de la pobreza y la desigualdad. En México, el trabajo infantil para los menores de 12 años está expresamente prohibido en la Ley; y para quienes tienen entre 12 y 16 años, se permite con restricciones y condicionantes.
Aún con ello, la recomendación de todos los organismos internacionales de derechos humanos y sobre todo de protección de los derechos de los niños, establece que lo mejor en una sociedad es que las personas menores de 18 años, independientemente de su condición económica, se dediquen exclusivamente al estudio y a la colaboración en el hogar, en actividades que no pongan en riesgo su integridad física ni atenten en contra del libre desarrollo de la personalidad.
De acuerdo con el Módulo de Trabajo Infantil de la Encuesta Nacional de Empleo y Ocupación, 2007, en México hay más de 29.2 millones de niñas y niños que en 2007 tenían entre 5 y 17 años, de los cuales 3.07 millones no asistían a la escuela, lo que constituye una grave violación a sus derechos humanos y sociales; de estas niñas y niños, casi un millón no asisten por falta de recursos económicos, por padecer alguna discapacidad, o bien, por condiciones de inseguridad o discriminación.
De los más de 29 millones de niñas y niños menores de 18 años, sólo poco más de 7.3 millones recibía una beca o algún apoyo del gobierno, es decir, apenas la cuarta parte de este grupo de población.
Por otro lado, la citada Encuesta muestra cómo en el país había en 2007, 3,647,067 millones de niñas y niños entre 5 y 17 años que tenían que trabajar (12.48% del total de ese grupo de edad), ya sea para completar el ingreso elemental de sus hogares, o bien para solventar sus gastos en educación, salud y alimentación.
El trabajo infantil en Guanajuato
Se estima que en Guanajuato había en 2007, 1,468, 550 personas menores de entre los 5 y los 17 años. De éstas, 1,400,441 tenían entre 5 y 13 años; y 464,059 tenían entre 13 y 17 años.
Del total, 739,400 eran hombres y otros 729,150 eran mujeres.
Visto por condición de asistencia o inasistencia escolar, en Guanajuato había en 2007, 192,437 niñas y niños entre los 5 y los 17 años que no asistían a la escuela (13.1% del total de ese grupo de edad), la gran mayoría concentrados entre los 13 y los 17 años, edad clave para concluir la secundaria o ingresar al bachillerato.
Resulta paradójico que en Guanajuato haya más niñas y niños menores de 18 años que no asisten a la escuela, que el número de aquellos que cuentan con la secundaria terminada o mayores estudios; en efecto, estos últimos suman apenas 166,227, es decir, el 11.3% del total, frente al ya señalado 13.1% que no asiste a la escuela.
Del casi millón y medio de niños y adolescentes entre los 5 y los 17 años, en Guanajuato sólo 325,037 reciben una beca o algún otro apoyo del gobierno, frente a 1,143,513 que no recibía ningún apoyo; es decir, apenas el 22.1% del total cuenta con algún programa de asistencia, lo cual, en una entidad en la que CONEVAL contabilizó a más de 900 mil personas en pobreza alimentaria en 2005, resulta a todas luces insuficiente.
Así, de acuerdo con la ENOE 2007, en ese año había en Guanajuato 199,962 menores entre 5 y 17 años que estaban ocupados, es decir, el 13.61% de las niñas y niños en ese rango de edad trabajaban en la entidad, porcentaje superior a la media nacional, que es el ya de por sí alto 12.48% mencionado arriba.
Debe señalarse que de la población trabajadora entre los 5 y los 17 años, 133,749 eran hombres y 66,213 eran mujeres. Asimismo, del total de la población ocupada 140,145 tenían entre 14 y 17 años, mientras que 59,817 tenían entre 5 y 13 años, edad en la que la Ley prohíbe, en los términos en que ya se señaló, el trabajo infantil.
Debe destacarse que del total del trabajo infantil, 29.9% está siendo desarrollado precisamente en condiciones de ilegalidad y franca violación de los derechos de los niños, lo cual debe erradicarse en lo inmediato.
De los más de 199 mil niños y niñas que trabajan en la entidad, más de la mitad, es decir, 100,813 no asisten a la escuela, los cuales representan a más del 50% del total de niñas y niños que se ven privados de su derecho a la educación en la entidad.
Este dato por sí mismo constituye una verdadera tragedia que no tiene razón de ser en una entidad con los recursos con los que cuenta Guanajuato.
A lo anterior debe agregarse que del total de las niñas y niños de 5 a 17 años que trabajan, 57,412 no tenían ningún tipo de instrucción o tenían la primaria incompleta; 85,097 más habían concluido la primaria, pero tenían estudios incompletos de secundaria; y sólo 57,453 habían concluido la secundaria o más.
De los niños trabajadores, 36,351 se encontraban ocupados en el sector primario; 61,861 más estaban en el sector secundario, y 96,348 en el sector terciario de la economía.
Destaca sobre todo la intensidad de la jornada laboral, pues 85,049 de las niñas y niños trabajadores tenían ocupaciones de 35 horas o más; 87,159 tenían jornadas menores de 35 horas, y el resto no tenía ocupaciones con horarios fijos.
Por otro lado, es pertinente destacar que los datos confirman lo que he venido señalando en numerosos artículos: que las niñas, niños y adolescentes, son quienes de manera mucho más aguda viven la pobreza; así, de los 199,962 menores de 17 años que trabajaban en la entidad, 61,351 (30.68%) no reciben ingresos por su trabajo; otros 56,505 recibían un salario mínimo o menos (28.25%); y el resto, 78,131 recibía ingresos mayores de 1 salario mínimo pero en casi todos los casos no mayores de 2. En resumen, 58.9% de las niñas y niños trabajadores recibían menos de un salario mínimo o definitivamente o recibieron ingresos por su trabajo.
Debe señalarse que en Guanajuato hay poco más de 140 mil hogares en los que el jefe o jefa del hogar se encuentra desocupado; y es en esos hogares en donde es altamente probable que se encuentre la mayoría de los casi 200 mil niños, niñas y adolescentes que trabajan.
Estas cifras son tremendamente graves. Y no hay ninguna exageración en afirmarlo así. Se trata de una ruptura ética mayor que las niñas y los niños de Guanajuato, en lugar de encontrarse disfrutando de sus derechos sociales y humanos, se vean obligados a salir de sus hogares a poner en riesgo su integridad física, así como en muchas ocasiones, el libre desarrollo de su personalidad.
El trabajo infantil es inaceptable en todos los casos. Y ahora que se cuenta con datos de 2007, es de esperarse que el gobierno reaccione con responsabilidad, porque ante estas cifras, no hay modo que argumenten, como lo han hecho cínicamente hasta ahora, que no es "su responsabilidad", pues las cifras no corresponden a las fechas de su administración, como si hasta ahora hubiesen tenido bastantes logros.
El hecho de que más del 13% de las niñas, niños y adolescentes entre 5 y 17 años trabajen, constituye un dato brutal, porque es síntoma de cómo la pobreza no ha disminuido; y de cómo el trabajo infantil, que constituye una verdadera atrocidad, sigue sirviendo a los gobiernos para "maquillar" las cifras del hambre y la pobreza pues, si se quitara el ingreso que aportan estas niñas y niños a sus hogares, los porcentajes de pobreza calculados hasta ahora crecerían de manera importante.
Es hora de transformar las cosas; es de esperarse que la sociedad civil; los académicos, la iniciativa privada y todos, actuemos y exijamos que esta realidad cruel termine ya y e una vez por todas.
Si no lo hacemos Guanajuato continuará siendo, lamentablemente, un lugar inapropiado para los niños.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Uriangato, tan cerca ... y tan lejos de Moroleón

Por: Saúl Arellano, Lunes, 24 de Noviembre de 2008
Viaje al centro de la desigualdad (La cuestión social en Uriangato)

A Uriangato le fue concedido el título de Ciudad por el Congreso del Estado en el año de 1951. De acuerdo con los datos de INEGI, en 2005 tenía una población de 53,077 habitantes, de los cuales, 25,128 eran hombres y 27,949 eran mujeres, lo que se expresó en un índice de masculinidad de 89.9 hombres por cada 100 mujeres, indicador que está por debajo de la media estatal.
Asimismo, la tasa de crecimiento del municipio es de apenas 0.05% anual, lo que permite prever un proceso de disminución demográfico gradual para los próximos años.
En efecto, CONAPO calculaba en 2005 una población de 53,668 personas, mientras que para 2012 la calculó en 49,706 habitantes, una reducción de 3,906 personas, que representarían, de confirmarse los datos, un 7.2% menos población en sólo 7 años.
De la población esperada para 2012, 23,353 serían hombres y 26,353 mujeres, lo que implicaría una disminución de la tasa de masculinidad a 88.6 hombres por cada 100 mujeres.
En Uriangato la migración es una constante. Ya en el año 2000 CONAPO lo había identificado como un municipio con la Alta Intensidad Migratoria, pues más del 10% de los hogares eran receptores de remesas y una proporción similar tenía a familiares directos viviendo en los Estados Unidos.
En 2005, la población de Uriangato estaba integrada en 13,096 hogares, de los cuales 10,162 (77.6%) eran de jefatura masculina, y 2,934 tenían jefatura femenina (22.4%).
Del total de los hogares, 4,611 tenían 5 miembros o más, en los que se concentraban, 26,985 personas, es decir, 50.8% de la población agregada en este tipo de hogares.
Esto se reflejó en 2005 en un alto hacinamiento, pues la población de Uriangato se distribuyó en 12,338 viviendas, de las cuales, 9,643 tenían 4 o menos cuartos. Así, del total de viviendas, 4,826 tenían 5 habitantes o más; esto es, 29,281 personas concentradas en viviendas con 5 o más ocupantes, lo que representa al 55.18% de la población en este tipo de viviendas.
LA POBREZA
Aun cuando Uriangato es uno de los municipios con menor porcentaje de población en pobreza en la entidad, destaca el hecho de que su situación contrasta de manera importante con la que en 2005 se encontró para el Municipio de Moroleón.
La comparación es inevitable porque sus cabeceras municipales constituyen una sola mancha urbana, lo que haría suponer que los indicadores sociales, para una y otra, deberían ser en extremo similares.Así, mientras que en Moroleón el porcentaje de pobreza alimentaria fue de 9.5%, para Uriangato fue de 11.6%; con el agregado de que en este municipio la población es mayor.
De este modo, el número de pobres extremos en Uriangato fue de 6,156 personas, es decir, 1,715 personas más en pobreza extrema que en Moroleón.
Por otro lado, al comparar a la población en pobreza de capacidades, se encuentra que en Moroleón el porcentaje fue de 16.1% de sus habitantes, esto es, 7,526 personas, mientras que en Uriangato el porcentaje fue de 19.9%, es decir, 10,562 personas, 3 mil más que en Moroleón en esta condición de pobreza.
Finalmente, en lo que respecta a la pobreza de patrimonio, en Moroleón fue de 42.6%, lo que equivale a 19,915 personas; mientras que en Uriangato la pobreza de patrimonio llegó a 50.4%, esto es, 26,750 personas, 6,835 más pobres que en su vecino.
Esto se explica, en parte, porque mientras que en Moroleón el ingreso per capita anual fue en 2005 de 11,514 dólares, en Uriangato llegó apenas a 9,269. Asimismo, esto coincide con la diferencia en los rangos de población ocupada que perciben 2 salarios mínimos o menos, pues mientras que en Moroleón la proporción fue del 40%, en Uriangato llegó casi al 45%.
LA MARGINACIÓN
Uriangato debiera ser un municipio con "Muy bajo Grado de marginación"; sin embargo, su clasificación en 2005 fue de "bajo grado", pues influyó en este indicador el alto nivel de hacinamiento ya señalado, así como un 4.4% de las viviendas con piso de tierra, así como un bajo, pero significativo 2.5% de viviendas sin drenaje la mayoría ubicadas en el ámbito rural.
Así, de las 24 localidades que conforman al municipio, ninguna fue clasificada en 2005 como de "muy alta marginación"; 9 fueron clasificadas como de "Alto grado de marginación"; 5 de "grado medio"; otras 5 de "bajo grado" y; 5 más de "muy bajo grado".
EL DESARROLLO HUMANO
Uriangato es uno de los municipios con mayor grado de desarrollo humano en la entidad; ocupa el 8o. lugar, por debajo de San Francisco del Rincón y por arriba de Villagrán.
Sin embargo, la comparación con Moroleón es una vez más obligada.
Así, es inaceptable que Uriangato tenga, aun con las condiciones de urbanización con que cuenta, una tasa de analfabetismo mayor a la de la media nacional, pues en 2005 en el municipio fue de 9.56% de la población mayor de 15 años, esto es, 3,485 personas que no sabían leer ni escribir, y de las cuales 1,352 eran hombres y 2,133 eran mujeres.
En Moroleón el porcentaje fue similar a la media nacional, y en números absolutos fue equivalente a 2,932 personas.
A lo anterior se debe agregar los 162 niñas y niños entre los 8 y los 14 años que no sabían leer ni escribir (frente a 104 de Moroleón); así como el 8.28% de las niñas y niños de 6 a 11 años que no asistían a la escuela (frente a un 6.42% de Moroleón).
Así, tanto CONAPO como CONEVAL identificaron que en 2005, el 34.37% de la población mayor de 15 años de este municipio no había concluido los estudios de educación primaria; y que el 68.39% de este mismo grupo de población no había concluido aún los estudios de la educación básica completa (frente a porcentajes en Moroleón de 29.6 y 61.1% en los indicadores señalados).Todo lo anterior se refleja en el grado promedio de escolaridad obtenido, pues mientras que para Uriangato fue en el 2005 de sólo 6.32 grados, para Moroleón el promedio superó los 7.07 grados; esto constituye una paradoja mayor, pues significa que las personas en Uriangato, viviendo literalmente sólo a unos metros de Moroleón, tenían en 2005 como esperanza promedio de estudios, medio ciclo escolar menos que el de sus vecinos.
En materia de salud, en lo que se refiere a la tasa de mortalidad infantil, en Uriangato se logró reducir a 13.87 muertes cada mil nacidos vivos, tasa que mejora a la media estatal, pero que una vez más, comparada con Moroleón, implica 2 muertes más por cada mil nacidos vivos, cada año.
Todo esto explica por qué aun cuando este municipio mejoró ligeramente su IDH, en su posición relativa a nivel nacional cayó en varios lugares pues pasó del lugar 395 a nivel nacional, al lugar 432, mientras que su vecino, aun cuando no avanzó, al menos logró mantenerse en la posición 186 entre el año 2000 y 2005.
CONCLUSIONES
Si en algún lugar se percibe la tremenda distorsión y calidad de las políticas públicas que hay en la entidad y entre los municipios, es precisamente en la zona metropolitana formada por Moroleón y Uriangato.
Las disparidades existentes entre los municipios son muy significativas, y al mismo tiempo inaceptables, por la injusticia que representa en términos de tener mayores probabilidades de ser pobre o de morir antes de cumplir un año, por pertenecer a un municipio o a otro, estando prácticamente en la misma unidad territorial.
Las metas sociales que se han planteado a lo largo de este "Viaje al centro de la desigualdad" son perfectamente homologables en estos dos municipios. Lo que se requiere en esa lógica es coordinación y trabajo conjunto entre las autoridades, lo cual se percibe más que imposible, cuando las prioridades de ambos alcaldes parecen estar más bien en una disputa ridícula y enfermiza por una calle.
El potencial económico y social de esta zona metropolitana es mayúsculo. Sin embargo, en los índices de competitividad en los que ha sido incluida, aparece como una de las peores para invertir en el país, así como una de las que ofrece menor competitividad.
Esto podría mejorarse con inteligencia y otras políticas sociales y económicas, lo cual, ante la postura del gobierno estatal, así como de los dos municipios, se ve muy difícil que ocurra en el corto plazo.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Nos habían saqueado, y ya nos volvieron a saquear. Periódico La Crónica

Por: Saúl Arellano Opinión
Domingo 23 de Noviembre de 2008 Hora de publicación: 00:07
http://www.cronica.com.mx/nota.php?id_nota=399692

No hay nada peor, como diría el clásico del Bajío, José Alfredo Jiménez, que “tropezar de nuevo, y lo peor, con la misma piedra”. Esta puede ser la más breve explicación de la gran tragedia económica que estamos presenciando y que poco a poco comienza a llegarnos como un viento frío que pronto comenzará a sentirse en su verdadera magnitud de huracán.El pasado 8 de junio de este año, escribí aquí en Crónica el artículo titulado “Lo que nos faltaba, hay más pobres”, mismo que incluso fue retomado en el Senado de la República como parte de una Exposición de Motivos para reformar al artículo 25 constitucional. El 24 de agosto volví sobre el mismo tema aquí en Crónica, con el título “La crisis del hambre no cede”, en el que retomaba algunas de las proyecciones de The Observer, la revista del New York Times, en la que junto con la FAO, se estimaba que en el mundo podría incrementarse hasta en 100 millones el número de hambrientos, de los cuales, tomando como referencia las estadísticas sobre ingreso y población tanto de Conapo como de INEGI, era esperable que en nuestro país el incremento fuera de hasta un millón más de pobres alimentarios, y quizá cuatro millones más de pobres de patrimonio.En estos y en otros artículos había señalado que era indispensable revisar el papel de las instituciones y de los mecanismos tanto de distribución del ingreso, como en materia de regulación y control del Estado sobre la economía. Las reacciones no se hicieron esperar y recibí de algunos funcionarios comentarios en los que se me acusaba de “catastrofista”, “pesimista” y obvio, de ser un “crítico sin fundamentos del gobierno”.Es lamentable tener que llegar al “se los dijimos”; pero en este caso es inevitable sostenerlo. Fuimos muchos los que advertimos que la crisis en Estados Unidos de Norteamérica venía con todo, y que desestabilizaría radicalmente a la economía global. En Hacienda se empecinaron en decirnos que era una ligera gripe; después se pasó a la “teoría del contagio leve”, y ahora, el titular de la dependencia nos advierte, casi en tono de profeta, que esta es la peor crisis económica de la era moderna, pues puede rebasar en consecuencias a la crisis de 1929 (¡¿de verdad?!).En la Sedesol ocurrieron cosas similares. Primero se nos dijo que el gobierno estaba preparado por si los emigrantes regresaban; luego se nos dijo que lamentablemente las medidas que se implementaran serían insuficientes, y después se llegó a la propuesta insólita, en boca del titular de la dependencia, de promover la engorda masiva de gallinas y puercos para contener la crisis.La Secretaría de Economía ha brillado por su ausencia en este debate, y la Secretaría del Trabajo igualmente, en voz de su titular, nos anunció que “faltaba más”, aquí habríamos de generar los empleos que se requerirían para recibir a los paisanos que perdieran sus puestos de labor en Estados Unidos; la pregunta es ¿y por qué no se habían creado antes, para evitar que arriesgaran la vida al irse?En medio de todo esto, la Vicepresidencia Económica en que se ha convertido la SHCP, como lo ha sostenido reiteradamente Rolando Cordera, hizo caso omiso de todos sus críticos y se limitó a mal regular incluso las subastas de dólares de nuestras ahora mermadas “súper reservas”, gracias a la codicia e impudicia tanto de los funcionarios que autorizaron el “ataque especulativo” contra el Peso, como de las empresas que bajo la lógica de “a río revuelto …”, quisieron hacer negocios a costa de la estabilidad financiera y económica del país.En lugar de confrontar a los especuladores; en lugar de revisar y de modificar las normas sobre las que funciona el capital en México, la mayoría de los funcionarios continúan actuando como si fuesen sólo “gerentes del sector público” el que, en consecuencia, pareciera dedicado a la administración y protección de los intereses de los privados.Gran lección la que tuvimos esta semana a través de la comparecencia ante el Senado norteamericano de los presidentes de las tres compañías automotrices más importantes de aquel país, y obviamente, de las más poderosas del mundo: General Motors, Ford y Chrysler, representadas por sus presidentes, solicitando al Congreso la nada despreciable suma de 25 mil millones de dólares para “rescatar” a estas empresas de una posible quiebra y extinción.La lección no consiste, sin embargo, en la petición de aquella suma; sino antes bien en el tono y la posición asumida por el senador, Harry Reid, líder del Senado, quien junto con Nancy Pelosi, líder de la Cámara de Representantes, fueron sumamente enfáticos en su advertencia: “si no nos muestran un plan integral de rescate, no de sus empresas, sino del sector automotriz, en correspondencia nosotros no les mostraremos el dinero”. Además, con un plazo límite: el próximo martes 25 de noviembre, el cual puede significar la fecha de la transformación del mercado mundial de los automóviles, si es que efectivamente las compañías no construyen y presentan un plan integral.Esta posición de los representantes norteamericanos no sería concebible si no fuera por el sistema democrático que rige en aquel país, aún con las críticas que ha recibido y las sin duda necesarias reformas que requiere llevar a cabo para modernizarse. Esto es así, porque los representantes tienen claro que su posición se la deben al ciudadano y no están dispuestos a pagar el costo de darle la espalda a los votantes al utilizar el dinero de los impuestos en el rescate de empresarios que, por irresponsables o codiciosos, han puesto al borde de la ruina a sus empresas y en una severa crisis a todo el planeta.Sería difícil ver que los legisladores en nuestro país asumieran una posición así; primera porque el Senado no tiene la facultad de investigar y citar a comparecer a los privados; y segundo, porque la historia reciente nos ha enseñado que muchos legisladores le deben sus cargos, no a la ciudadanía, sino a una camarilla de intereses ante los cuales responden y obedecen.Así las cosas, nos enteramos también esta semana de que las administraciones de las Afores han ganado mucho dinero, mientras que muchos de los trabajadores afiliados en ellas han perdido una buena parte de su patrimonio como resultado de la crisis. Con este tema, se vuelve un vez más a la cuestión de fondo: las instancias de regulación económica de este país han sido usurpadas por instancias privadas, y así no habrá reforma posible que nos lleve a un sistema económico de competencia justa sí, pero también de distribución de competencias y responsabilidades teniendo como fin último la protección de los intereses ciudadanos.En 1982 se “oficializó el saqueo”. En 1997 el Fobaproa hizo legal otro “atraco monumental” a las arcas nacionales. Hoy, pueden darse cuantos ataques especulativos se quieran, los bancos pueden seguir cobrando altísimas comisiones; pueden seguir existiendo monopolios; puede seguirse sacando dinero de las arcas públicas con toda impunidad y las Afores pueden seguir atentando en contra de los intereses de los trabajadores, al fin y al cabo no hay ningún empacho de las autoridades en salir a decirnos, casi ingenuamente que el robo a los dineros públicos fue simplemente legal.Hay que insistir en que si bien la crisis es económica, muchos de sus orígenes están en una profunda crisis ética y política. A dos años del Bicentenario y del Centenario de nuestra Independencia y nuestra Revolución, es lamentable la actitud histórica que estamos asumiendo: ante la impunidad, la sumisión; ante la desvergüenza de la mayoría de los políticos, el silencio. Es momento de renunciar a esta tragedia que pareciera nos gusta protagonizar, y resistirnos a que mañana nos digan una vez más: “lo sentimos, ya nos volvieron a saquear”.

http://saularellano.blogspot.com

lunes, 17 de noviembre de 2008

Tierra Blanca: el peor lugar para los niños. Periódico El Correo

Por: Saúl Arellano, Lunes, 17 de Noviembre de 2008


Este municipio fue fundado originalmente como Villa en 1536, con el nombre de Santo Tomás de Tierra Blanca. Actualmente limita con los Municipios de Santa Catarina, San José Iturbide, Victoria y Doctor Mora, así como con el estado de Querétaro. Según los datos del Conteo de Población y Vivienda, 2005, este municipio tenía en esa fecha una población de 16,136 habitantes, de los cuales 7,731 eran hombres y 8,405 mujeres, por lo que su índice de masculinidad se situó en 92.0 hombres por cada 100 mujeres; índice ligeramente superior a la media estatal, lo cual constituye una excepción entre los municipios del noreste de la entidad. Destaca el hecho que, debido a esta tasa de crecimiento, la población del municipio es mayoritariamente infantil, pues el 40.8% de ella tenía menos de 14 años de edad en el 2005.
Así, al revés de lo que ocurre en prácticamente toda la entidad, la población de Tierra Blanca seguirá creciendo para llegar, de acuerdo con las proyecciones de población de CONAPO a 18,122 habitantes en 2012, de los cuales se estima que 8,568 serán hombres y 9,554 mujeres, esto es, un índice de masculinidad de 89.6, un descenso importante con respecto al 2005, considerando que la tasa de crecimiento de la población es casi del doble que la media nacional.
Según los datos de INEGI, esta población se agregaba en 2005 en 3,168 hogares, de los cuáles 2,530 estaban jefaturados por un hombre y 638 por una mujer (20%), uno de los porcentajes de hogares con jefatura femenina más bajo de la entidad.
De estos hogares, 1,695 (53%) tenían 5 miembros o más, lo que significa que 11,524 personas vivían integradas en hogares con 5 o más miembros, esto es 71.4% de la población.
Destaca sobre todo que 3,384 personas vivían en hogares de 9 o más miembros, lo que muestra el norme hacinamiento que se vive en el municipio.
Esto se refleja sobre todo en el hecho de que estos hogares vivían en 3,069 viviendas, de las cuales sólo 277 disponían de 5 o más cuartos, mientras que en contraste, 304 tenían un solo cuarto; 925 dos cuartos; y 1,053 (34%), tres cuartos, y de las cuales en al menos 152 había 9 o más habitantes.
LA POBREZA
Tierra Blanca es el tercer municipio con mayor porcentaje de población en pobreza. El 50.9% de su población en 2005 padecía pobreza alimentaria, es decir, 8,100 personas en situación de hambre.
Asimismo, según los datos del CONEVAL, el 59% de la población vivía en pobreza de capacidades, lo que equivale a 9,584 personas; y sorprendentemente, el 77.3% de la población, es decir, 3 de cada 4 personas vivían en pobreza de patrimonio, lo que en números absolutos es equivalente a 12,489 personas pobres en el municipio.Tierra Blanca es uno de los municipios en donde se confirma la tesis del PNUD, en el sentido de que a los más pobres no les queda ni como opción migrar; lo que en efecto se percibe en el Índice de Intensidad migratoria en donde, comparado con el resto de los municipios de la entidad, Tierra Blanca aparece como un municipio de migración media, pues en el año 2000 sólo el 3.87% de los hogares del municipio recibían remesas.
Así pues, se confirma que los pobres no tienen ni siquiera el escape de la migración.
LA MARGINACIÓN
Tierra Blanca contaba en 2005 con 60 localidades de las cuales 21 fueron catalogadas por CONAPO como de "Muy Alta Marginación", con una población de 829 personas; 37 localidades más en "Alta marginación, en las que vivían 12,780 personas, y 2 localidades más de "Marginación media".
Con base en estos indicadores, Tierra Blanca es junto con Atarjea y Santa Catarina, los únicos municipios de la entidad sin ninguna localidad de Baja o Muy Baja Marginación en 2005.
Sin embargo, debe señalarse que desde esta perspectiva, Tierra Blanca es de estos tres municipios, el que mayor proporción de personas marginadas tiene en la entidad.
Estos niveles de marginación implican que Tierra Blanca tenía en 2005 un 43.4% de personas sin drenaje en sus viviendas; un 11.25% carecía de servicios de energía eléctrica; el 19.24% carecía de agua entubada al interior de su vivienda y el 30% de su población habitaba en viviendas con piso de tierra.
Lo más destacado de este municipio es que en 2005 presentó el mayor porcentaje de personas hacinadas en la entidad, pues el 63% de sus viviendas presentó esta condición.
Asimismo, vale la pena destacar que Tierra Blanca es uno de los 10 municipios del estado que tienen al 100% de su población en localidades de menos de 5 mil habitantes, y en ese sentido, es sólo después de Victoria, el municipio con mayor proporción de personas en esta condición a nivel estatal.
En general, debe destacarse que en 2005 Tierra Blanca se situó como el cuarto peor lugar estatal en marginación.
EL DESARROLLO HUMANO
Los indicadores de Tierra Blanca en materia de desarrollo humano no son muy alentadores; en efecto, en lo que se refiere al cumplimiento del derecho a la educación en el municipio, en 2005 presentó un 25.9% de personas mayores de 15 años analfabetas, ocupando el segundo peor lugar en este indicador en el estado, sólo por arriba de Santa Catarina, en donde en ese año fue superior al 29%.
Esto significa que en ese año, de los más de 9 mil personas mayores de 15 años, 2,468 no sabían leer ni escribir, de los cuales 923 eran hombres y 1,545 mujeres.
Asimismo, el 41.47% de la población mayor de 15 años no había concluido en 2005 sus estudios de educación primaria, esto es, 3,983 personas; asimismo, el CONEVAL reportó que el 69.43% de la población mayor de 15 años no había completado sus estudios de educación secundaria, esto es, 6,620 personas. Por otro lado, INEGI contabilizó que el 6.69% de las niñas y niños de 6 a 11 años de edad no asistían a la escuela, lo que se tradujo en ese mismo año en una cifra de 101 niñas y niños que se vieron privados de su derecho a la educación, además de 366 niñas y niños de 6 a 14 años que no sabían leer ni escribir.
Como resultado en Tierra Blanca se tuvo un promedio de escolaridad de 5.43 grados cursados por persona.
En materia de salud, Tierra Blanca presenta un negro panorama para sus niñas y niños pues registró en 2005 la peor tasa de mortalidad infantil, la cual no sólo no se redujo entre el 2000 y ese año, sino que tuvo un ligero incremento lo cual significa un mayor número de muertes infantiles, tanto en términos porcentuales como absolutos.
Así, la tasa en cuestión pasó de 38.13 muertes por cada mil nacidos vivos en el año 2000, a 38.54 en 2005. Comparada a nivel internacional, esta tasa es similar a la que presentó Iraq en el año 2006, aún en medio de la guerra que vive.
En términos de desigualdad de ingresos, en Tierra Blanca los hombres percibieron en 2005 un promedio per capita de 7,492 dólares, mientras que el ingreso de las mujeres llegó a sólo 2,224 dólares.
Esto implica una desigualdad de 3.36 veces más ingresos para los hombres que para las mujeres.
Como resultado de todo lo anterior, Tierra Blanca se mantuvo como el segundo peor municipio de la entidad en IDH y permanece dentro de los peores 500 a nivel nacional en cuanto al desarrollo humano se refiere.
CONCLUSIONES
La muerte de niñas y niños por causas prevenibles es una vergüenza para cualquier sociedad. Más aún para una entidad con las capacidades que tiene Guanajuato. Lo que cuesta uno de los "puentes inútiles" construidos en León, hubiera alcanzado para reducir, al menos a la mitad, la tasa de mortalidad infantil de un municipio como Tierra Blanca, lo cual es muestra de que al Gobierno del estado le siguen interesando más las "obras de relumbrón" que salvar la vida de niñas y niños pobres.Los indicadores educativos y de marginación en el municipio son de pena; y a estas alturas el "argumento" de la dispersión poblacional ha dejado de ser válido si se consideran las capacidades tecnológicas que existen.
No hay argumento por el que se pueda justificar la desigualdad, el atraso y el olvido en que vive un municipio como Tierra Blanca.
UNICEF sostiene que el lugar que se le da a los niños en la política pública es la mejor evidencia de las prioridades y valores de los gobiernos. En ese sentido, el Director General de la FAO sostiene que dejar morir a niñas y niños por enfermedades curables o por hambre, debería ser considerado como un homicidio imprudencial; habría que ver lo que opinan los funcionarios responsables.